La emisión, con vencimiento en enero de 2033, tiene un cupón fijo de 7,625% anual y permite inversiones desde un mínimo de u$s 1.000.
Una Obligación Negociable es un instrumento de deuda que permite a las empresas obtener financiamiento de inversores. A cambio, se comprometen a pagar intereses y devolver el capital conforme a los términos establecidos en la emisión.
A diferencia de adquirir acciones, invertir en una ON no otorga propiedad sobre la empresa; el inversor se convierte en acreedor y recibe una renta por el dinero prestado.
Nicolás Parreira, asesor financiero y director de Grupo Sigma, indicó que este es un buen momento para explorar estos instrumentos. “Hoy sigue siendo un buen momento para analizar Obligaciones Negociables, sobre todo para inversores que buscan dolarizar una parte de la cartera y obtener una renta previsible sin asumir directamente riesgo soberano”, señaló.
Agregó que actualmente hay una amplia gama de emisiones con diferentes niveles de riesgo y plazos. Sin embargo, advirtió sobre una reciente compresión de rendimientos en el mercado, lo que implica que no se debe centrarse únicamente en el cupón de interés. “Hay emisiones que muestran cupones de 8% o 9%, pero ofrecen TIR significativamente menores porque cotizan sobre la par. La oportunidad sigue existiendo, pero ahora exige más selección”, enfatizó.
La nueva emisión corresponde a las Obligaciones Negociables Internacionales Clase 10 Adicionales de Tecpetrol, con las siguientes características:
– Monto a emitir: hasta u$s 300 millones, ampliable.
– Moneda: dólar cable.
– Tasa de interés: 7,625% anual.
– Vencimiento: 22 de enero de 2033.
– Precio: a licitar.
– Pago de intereses: semestral, a partir del 22 de enero de 2027.
– Monto mínimo de inversión: u$s 1.000.
– Amortización: Soft Bullet. 33% el 22 de enero de 2031; 33% el 22 de enero de 2032 y 34% el 22 de enero de 2033.
– Legislación aplicable: ley de Nueva York.
– Calificación esperada: Ba3 (Moody’s) y BB (Fitch).
La recepción de solicitudes de interés concluirá el martes 8 de septiembre a las 13:00.
Parreira subrayó que las empresas del sector energético continúan siendo altamente observadas por aquellos en busca de renta fija corporativa. “Lo que yo miro son ONs de empresas grandes, con buena generación de caja y negocios relacionados con energía o infraestructura, porque combinan ingresos dolarizados, balances sólidos y rendimientos todavía razonables”, agregó.
Algunas de las compañías que considera atractivas para inversores conservadores incluyen a YPF, Pan American Energy, Pampa Energía y Tecpetrol. Según el especialista, diversas emisiones de estas empresas, con vencimientos comprendidos entre 2029 y 2031, presentan TIR que oscila entre cinco y seis veces superiores a las ofrecidas por un plazo fijo, junto con calificaciones crediticias favorables y duraciones manejables.
Uno de los errores comunes al considerar una ON es centrarse únicamente en la tasa de interés. Parreira sugirió que existen cuatro variables clave al evaluar una obligación negociable. La primera es la Tasa Interna de Retorno (TIR), que refleja el rendimiento real que obtendría un inversor si mantiene el instrumento hasta su vencimiento. La segunda es la paridad o precio de mercado; una ON puede tener un alto cupón, pero si cotiza por encima de su valor nominal, su rentabilidad efectiva será inferior.
“Muchas ON hoy cotizan por encima de 100 en valor nominal. Por ejemplo, podemos encontrar un bono con cupón de 8% o 9%, pero si estamos pagando 108 o 110 dólares por cada 100 de valor nominal, nuestro rendimiento final va a ser bastante menor, casi nulo. Por eso no hay que confundir cupón con rentabilidad”, advirtió. También es crucial prestar atención a la calificación crediticia, la generación de caja, el nivel de endeudamiento y la capacidad financiera de la empresa para cumplir con sus compromisos.
Finalmente, destacó la importancia de analizar la duration, ya que los instrumentos de mayor plazo generalmente muestran una mayor sensibilidad ante cambios en las tasas y en el mercado.
Aunque a menudo consideradas como una opción más conservadora que las acciones, las ONs también conllevan riesgos. “El principal riesgo en una ON es que la empresa enfrente dificultades para cumplir con el pago de intereses o capital. Por eso, la calificación crediticia y el análisis de la compañía son fundamentales”, enfatizó Parreira.
Asimismo, mencionó que las fluctuaciones en las tasas de interés internacionales pueden impactar el precio de mercado de estos instrumentos, especialmente en emisiones de largo plazo. También advirtió sobre el riesgo de liquidez, ya que algunas ONs pueden tener un bajo volumen de negociación, lo que dificulta su venta antes del vencimiento.
Finalmente, resaltó que, aunque se trata de deuda corporativa, estos instrumentos no están desvinculados del contexto local. Las ONs también se ven afectadas por regulaciones, tipo de cambio y condiciones financieras en Argentina. Por lo tanto, Parreira reiteró un aspecto esencial que todo inversor debe considerar: “Renta fija no significa renta segura; una ON es precisamente la compensación que recibe el inversor por asumir esos riesgos.”









