El exembajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, afirmó que “la pregunta ya no es solamente qué puede hacer la tecnología, sino también qué queremos, como sociedades, que haga la tecnología”, durante la inauguración del Simposio Académico Internacional sobre el Pensamiento de Xi Jinping en Shenzhen. En su discurso, subrayó la necesidad de un desarrollo tecnológico humanista, en línea con lo que propone el líder chino en el actual plan quinquenal del país.
“Es precisamente aquí, en Shenzhen, donde podemos observar la dimensión material de un nuevo paradigma. Si el ‘momento Ford’ simbolizó la revolución de la producción en masa y el ‘momento Sputnik’ la carrera por alcanzar primero la frontera tecnológica, propongo hablar hoy de un ‘Momento Shenzhen’: la capacidad de innovar, industrializar, escalar, integrar y abaratar simultáneamente tecnologías,” expresó Vaca Narvaja, haciendo hincapié en que “El ‘Momento Shenzhen’ puede abrir una nueva etapa de convergencia y desarrollo compartido”.
El exembajador sostuvo que si esta revolución tecnológica se acompaña de una filosofía de cooperación, beneficio mutuo y desarrollo compartido, puede ser un catalizador para una nueva convergencia histórica, donde los avances en inteligencia artificial, robótica, energías limpias y otras tecnologías se conviertan en herramientas para reducir las desigualdades entre naciones.
Destacó: “La tecnología sin un propósito humano puede profundizar las desigualdades. El desarrollo sin raíces culturales puede producir alienación. La globalización, sin respeto por la diversidad, puede generar confrontación. La modernización requiere, por tanto, capacidades tecnológicas, pero también confianza cultural, responsabilidad ética y una concepción clara de la sociedad que queremos construir.”
Vaca Narvaja insistió en que “la modernización no debería evaluarse únicamente por la cantidad de riqueza que produce, sino fundamentalmente por su capacidad para mejorar la vida de las personas. El crecimiento económico, la innovación tecnológica y el desarrollo institucional son herramientas. El desarrollo humano es el objetivo”. Esta perspectiva humanista del desarrollo constituye un tema central en la etapa que dirigen Xi Jinping y se proyecta hacia el XV Plan Quinquenal y los objetivos de modernización y revitalización de China para 2049, comentó.
El panel de apertura fue moderado por Liu Gang, director general del Instituto Xinhua, junto a otros funcionarios y académicos chinos relevantes. Vaca Narvaja, con su participación titulada “Subjetividad cultural y modernización china: construir la modernidad sin perder la identidad”, ocupó un puesto destacado como orador principal, siendo el único extranjero en dicha sesión. Este reconocimiento es significativo en el marco de un seminario centrado en el análisis y proyección internacional del pensamiento cultural de Xi Jinping. La invitación refleja una sólida relación de confianza construida a lo largo de más de dos décadas de interacciones académicas, políticas y culturales entre Argentina y China, que Vaca Narvaja ha fortalecido tras concluir su misión como embajador.
El académico argentino consideró que Shenzhen representa un cambio de paradigma, donde la competencia tecnológica se centra menos en quién inventa primero y más en quién puede escalar la innovación. Vaca Narvaja argumentó que esta transformación podría adoptar una dimensión global si se alinea con la filosofía china de cooperación y desarrollo compartido. “El Momento Shenzhen puede ser mucho más que un nuevo momento tecnológico chino: puede contribuir a una nueva convergencia histórica entre civilizaciones y entre el Norte y el Sur Global”, afirmó.
La temática discutida tiene repercusiones estratégicas para América Latina y el Sur Global en su conjunto. Según Vaca Narvaja, la experiencia de China demuestra que modernización no equivale necesariamente a occidentalización. “El desafío para nuestros países no es ser simples receptores o consumidores de la nueva revolución tecnológica, sino participar activamente en ella, adquirir conocimiento y capacidades productivas, y forjar nuestros propios caminos hacia la modernización”, subrayó. Una cooperación internacional basada en el beneficio mutuo podría permitir que la actual revolución tecnológica, lejos de incrementar las asimetrías existentes, contribuya a una nueva etapa de convergencia y desarrollo compartido.
La presencia de Vaca Narvaja en Shenzhen fortalece una relación permanente con China, que persiste a través de la diplomacia académica, la producción intelectual y la cooperación científico-tecnológica. Desde el Centro de Estudios de Sinología de la UBA y el Cluster de Innovación Tecnológica Argentina-China (CITAC), impulsa una agenda orientada a mejorar la calidad del vínculo bilateral y conectar a Argentina con los ecosistemas de innovación emergentes en China. “La gran oportunidad para el Sur Global es ingresar a esta nueva modernidad tecnológica sin dejar de ser nosotros mismos. Cooperar no significa renunciar a nuestra identidad: implica construir un futuro compartido desde ella,” concluyó.









