El año 2025 fue excepcional para el oro, cuyo precio se escaló de US$2651 a US$4309 por onza entre enero y diciembre. El promedio anual de US$3442 representó un aumento del 44,1% respecto a 2024. Esta situación fue positiva para el Banco Central (BCRA), que mantiene parte de sus reservas en este metal precioso. Sin embargo, esta buena noticia también trajo consigo una controversia significativa con la Auditoría General de la Nación (AGN). La AGN aprobó los estados contables del BCRA correspondientes a 2025, ofreciéndoles una opinión favorable sin cuestionar cómo se presentaron las cifras. No obstante, observó que las operaciones de cobertura relacionadas con el oro resultaron en una pérdida de US$1023 millones, la cual se saldó con divisas. Su presidente, Juan Manuel Olmos, incluso llegó a expresar que el Central había especulado erróneamente con el precio del oro. Esta interpretación no aparece en el informe técnico, que califica dichas operaciones como coberturas. El BCRA, por su parte, argumentó que su posición en oro, junto con las coberturas, resultó en una ganancia neta de US$2505 millones, y acusó al liderazgo de la AGN de actuar con motivaciones políticas. Ambos datos son válidos, puesto que se refieren a aspectos diferentes. Un banco central que posee oro enfrenta el riesgo de que su precio disminuya, lo que podría afectar negativamente sus reservas. Para mitigar esta volatilidad, puede recurrir a opciones financieras que le permiten comprar o vender un activo a un precio previamente acordado, independientemente de su comportamiento en el mercado. Existen dos tipos de opciones: ‘put’, que es una opción de venta, y ‘call’, que es una opción de compra. El BCRA puede adquirir una opción ‘put’ para asegurarse un precio mínimo de venta de su oro, incluso si el mercado se desploma, mientras que al vender un ‘call’ se compromete a vender su oro a un precio fijo, aun cuando su cotización sea mayor. De acuerdo a Martín Redrado, ex presidente del BCRA, la entidad habría implementado una estrategia denominada collar, que combina ambas opciones. Esta técnica protege contra caídas en el precio, pero pierde la oportunidad de beneficiarse si el oro supera ciertos valores. Aunque el BCRA no divulgó los precios pactados para estas operaciones, un ejemplo hipotético ilustra el mecanismo: si a inicios de 2025, con el oro a US$2650, el Central hubiera comprado un ‘put’ a US$2400 y vendido un ‘call’ a US$3000, aseguraría cobertura ante caídas por debajo de US$2400. Sin embargo, dado que el oro cerró el año a US$4309, el BCRA se vio obligado a pagar la diferencia por encima de los US$3000. “El BCRA incurrió en pérdidas porque vendió un ‘call’ a un precio inferior al que alcanzó el oro. Esto es un error técnico, ya que no previeron la tendencia alcista”, explicó Redrado. La AGN detalló que de los US$1023 millones de pérdidas, US$960,2 millones fueron atribuidos a resultados negativos por opciones y US$62,8 millones a primas. Simultáneamente, el oro en cartera se valorizó, generando una ganancia de $8.002.500 millones, conforme a la auditoría. El BCRA sostiene que ambas cifras deben considerarse de manera conjunta, afirmando que el efecto neto fue “ampliamente positivo”. El informe de la AGN no pone en tela de juicio la legalidad de las operaciones ni su conveniencia. Estas decisiones son tomadas por el presidente del BCRA, quien cuenta con información del equipo de reservas, y generalmente son de carácter conservador, priorizando la preservación del capital en lugar de la maximización de ganancias. El BCRA ha estado utilizando estas coberturas desde 2007. “Es habitual operar con derivados para limitar los riesgos en la cartera de un banco central”, indicó un exfuncionario del BCRA, enfatizando que las críticas de la AGN son injustificadas. En el mercado, existe preocupación por el riesgo de judicializar esta herramienta de política monetaria, como ocurrió en el caso del dólar futuro. En 2015, varios funcionarios del BCRA enfrentaron procesos judiciales tras vender contratos de dólar a futuro, aunque en 2021 la Cámara Federal de Casación Penal los sobreseyó al dictaminar que no hubo delito. Sin embargo, la falta de información alimenta sospechas innecesarias. El BCRA no ha divulgado los precios de las coberturas ni el informe que sustentó estas operaciones, lo que, según economistas, debería ser clarificado por el presidente de la entidad, Santiago Bausili. Además, no se ha proporcionado detalle sobre la transferencia de parte del oro físico al Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Basilea, un movimiento que suele utilizarse como garantía de un préstamo, pero que no fue empleado con ese propósito en esta ocasión. Las transacciones con bancos internacionales se realizaron mediante bonos Bopreal, según los estados contables. La AGN ha enviado al BCRA una auditoría adicional sobre las reservas de oro y su traslado al extranjero.









