La negociaciones del sistema electoral tendrán su próximo capítulo en París, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, donde el presidente viajará acompañado por ministros, empresarios y doce gobernadores que cuentan con el voto necesario para impulsar su agenda legislativa.
Entre los gobernadores que formarán parte de la comitiva se encuentran Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Durante esta visita, el gobierno buscará plantear la reforma política y el presupuesto como parte de una estrategia más amplia, siendo la reciente aprobación de la reforma del régimen de Zonas Frías un indicativo de la voluntad de colaboración entre algunos gobernadores.
En París, la Casa Rosada tiene la intención de demostrar su fortaleza política ante los inversores y promocionar oportunidades comerciales, incluyendo una reunión bilateral con Emmanuel Macron. Este encuentro de tres días también permite a los gobernadores y al gobierno avanzar en acuerdos sobre el Presupuesto 2027 y la suspensión de las PASO, dos de los principales desafíos que enfrenta el oficialismo en el Congreso.
Actualmente, el gobierno no cuenta con los votos necesarios para suspender las primarias, y las decisiones aún están en suspenso, especialmente la del gobernador Raúl Jalil, quien participará de la comitiva. Se ha informado que aquellos gobernadores que no respalden la eliminación de las PASO se verán excluidos de futuros convenios electorales.
El peronismo, por su parte, ha reagrupar sus fuerzas en oposición a esta estrategia del gobierno, buscando resistir la eliminación de las primarias. En una reunión en un hotel de la capital, dirigentes de diferentes facciones acordaron que apoyar al gobierno equivaldría a ser considerados oficialistas, lo que podría traerles enfrentar competidores del peronismo en sus respectivas provincias.
El tiempo es un factor crítico. La Cámara Nacional Electoral advirtió que cualquier cambio en las reglas electorales debe realizarse “con anticipación suficiente al inicio de un proceso” para asegurar previsibilidad, sugiriendo un plazo óptimo de entre seis y tres meses antes de una elección. Además, enfatizó que modificar las normas con el proceso ya en marcha podría acarrear más problemas que beneficios.
En la última reunión de la mesa política, que revisó los escasos avances, se decidió postergar la discusión hasta diciembre. El gobierno está considerando extender las sesiones ordinarias y convocar a extraordinarias para abordar la reforma política.
Ante la falta de acuerdos políticos, Bullrich reactivó recientemente el debate en el Senado. La senadora considera que sin una alianza con los gobernadores, su labor resulta inútil. Esto generó cierto malestar en la hermana del presidente, quien ve en Bullrich una potencial amenaza a la eliminación de las PASO. La reunión en la Comisión de Asuntos Constitucionales evidenció la diversidad de estrategias entre los aliados, y que antes de buscar apoyos externos, será crucial que los libertarios fortalezcan primero sus relaciones dentro del PRO y la UCR.
La votación está reñida, y la determinación sobre el sistema electoral aún es incierta. Mientras que el peronismo tiene 25 votos, necesitaría sumarle 11 más para obstaculizar el avance de la reforma. Por su parte, el oficialismo cuenta con 21 bancas. Si el radicalismo y el PROdecidieran apoyar la iniciativa, todavía les faltarían alrededor de tres votos, subrayando la importancia de contar con el respaldo de los gobernadores. Durante la reciente sesión de jueves, el oficialismo enfrentó seis votos en contra provenientes de la UCR.
La relación entre Bullrich y Karina Milei ha comenzado a tensarse, dificultando la cohesión interna. Recientemente, se intentó frenar un acuerdo que Bullrich había establecido con bloques opositores para cambiar el mecanismo de remoción de Bausili. Mientras que la Casa Rosada intentó revertir la decisión, Bullrich se mantuvo firme en el acuerdo conseguido con otros bloques, incluyendo al peronismo. A pesar de las discrepancias, la situación sigue siendo manejable ya que ni Bullrich desea romper con el gobierno, ni este contempla expulsarla, mientras Milei continúe siendo una figura competitiva en la política.









