Los expertos destacan que la cuestión fiscal es fundamental, aunque no se anticipa un gran impacto a corto plazo. Al igual que con el FAL, cada trabajador en relación de dependencia tendría una cuenta administrada por ARCA. Una vez acumulados ahorros significativos a través del FAL, se buscaría utilizar parte de esos fondos como garantía para un sistema de financiamiento post-FAL para este grupo laboral.
“Son devoluciones impositivas porque la empresa pierde este dinero. La idea es que una pequeña porción del 7% destinado a jubilaciones, que podría oscilar entre el 0,1% y el 0,5% de los seis millones de trabajadores en relación de dependencia, se destine a un FAL de personas físicas”, explicó el analista Mauro Mazza.
El aporte al ARCA podrá invertirse en un conjunto de fondos determinado por el gobierno. Con una comisión del 1%, el sistema promete generar economías de escala a través de la competencia entre más de 30 gestoras y bancos, representando un cambio significativo para el mercado de capitales.
A diferencia de las AFJP, que cobraban comisiones elevadas, este nuevo esquema fomentará la competencia entre bancos y Alycs. Aunque persistirá un spread en el mercado, los fondos del FAL no se intercambiarán de manera bilateral, sino a través de PPT, es decir, Prioridad Precio-Tiempo en Byma, que permite una gestión más eficiente de las operaciones.
Este mecanismo de negociación asegura que las órdenes se procesen priorizando siempre el mejor precio y, en igualdad de condiciones, la orden que se recibió primero. Para operar con estos fondos, la nueva estructura requerirá la modalidad PPT.
Si este modelo genera rendimientos capaces de preservar el capital frente a la inflación y de impulsar la economía, podría convertirse en un pilar central para la continuidad política del actual espacio de gestión.
Según Martín Fernández Dubois, especialista en gestión de activos, el FAL promete crear una liquidez a largo plazo, con un flujo estimado entre 3000 y 5000 millones de dólares anuales hacia el mercado de capitales argentino.
“Esto representa el primer inversor institucional de ahorro obligatorio desde la nacionalización de las AFJP en 2008, ampliando la oferta de crédito y financiamiento corporativo, como obligaciones negociables y fideicomisos. Es un modelo similar al que Cavallo proponía en los años 90, que nunca se concretó”. En su opinión, esto es parte de una estrategia para reducir el gasto público social.
El presidente de la CNV, Roberto Silva, subrayó que “estamos convencidos de que el FAL es una herramienta clave para profundizar y hacer crecer nuestro mercado de capitales”.
“Por eso, desde la CNV decidimos escuchar a quienes participan del mercado, abrir el diálogo y trabajar sobre sus propuestas. En ese marco, impulsamos una consulta pública y realizamos seis reuniones con diferentes actores del sector, integrando sus aportes con el fin de construir una regulación sólida, clara y eficiente. Este es el resultado de ese trabajo, una norma que brinda previsibilidad y promueve la competencia.”









