Este jueves, los índices de Wall Street registran ganancias, impulsados por el sólido balance del gigante tecnológico Nvidia, que incrementa su valor en un 7% y reafirma su status como la compañía más valiosa por capitalización bursátil, superando nuevamente los 5 billones de dólares en valor de mercado. Sin embargo, este optimismo no se traduce del todo en los activos argentinos. La Bolsa de Comercio de Buenos Aires experimenta ligeras ganancias después de cinco sesiones consecutivas de incrementos, mientras que los títulos públicos muestran una mejora que ayuda a reducir el riesgo país, llevándolo nuevamente cerca del umbral de 500 puntos. A las 11:50 horas, el índice S&P Merval disminuía un 0,9% en pesos, situándose en 2.996.000 puntos. En el caso de los ADR y acciones de firmas argentinas que se intercambian en Nueva York, la mayoría presenta descensos, destacándose el repunte de Globant (+3,7%) y Satellogic (+3,6%), en contraposición con las caídas de Adecoagro (-3,5%) y Banco Supervielle (-3,3%). “Técnicamente, se interrumpió la baja que se inició el 23 de julio y se continuó por cuatro semanas consecutivas con la reacción y reversión en ‘V’”, comentó un analista técnico de Clave Bursátil. Los bonos soberanos en dólares, incluyendo Bonares y Globales, lograron una recuperación promedio del 0,2%, lo que contribuyó a reducir el riesgo país de JP Morgan en ocho puntos básicos, situándose ahora en 512 puntos. En el ámbito local, la atención está centrada en la nueva colocación de instrumentos en pesos del tesoro programada para esta tarde, la cual involucra vencimientos por $14 billones. La oferta comprenderá Letras cortas y títulos CER, pero excluye el bono AO29 para evitar validar su rendimiento cercano al 10%. Por su parte, el bono AO27 en dólares ofrece una rentabilidad del 4,5% con vencimiento en la semana siguiente a las elecciones de octubre de 2027, mientras que el AE38 excede un retorno del 10%, según seguridad los analistas de Rava Bursátil. En Estados Unidos, “la inflación más firme y la solidez del consumo han agudizado la cautela respecto a la política monetaria, mientras que los resultados y las proyecciones de Nvidia han renovado la confianza en el gasto en infraestructura tecnológica”, indicaron fuentes de Cohen Aliados Financieros. Nvidia reportó un trimestre positivo, mostrando un beneficio por acción ajustado de USD 2,22, superior a los USD 2,08 estimados, y alcanzando ingresos récord de USD 96.221 millones, lo que implica un crecimiento interanual del 106%, superando ampliamente las expectativas del mercado de USD 91.900 millones, observó un analista de mercados de EBC Financial Group. En cuanto a los precios del petróleo, estos aumentaban cerca de un 1%, mientras los inversores evalúan la posibilidad de progresos en la reapertura del estrecho de Ormuz junto con los riesgos más amplios relacionados con el suministro en Oriente Medio. Los futuros del crudo Brent del Mar del Norte avanzaban un 1,5%, alcanzando USD 89,18 el barril para entrega en octubre, mientras que el crudo intermedio de Texas en Estados Unidos subía un 0,8%, situándose en USD 82,92 el barril. “Si el Estrecho de Ormuz se reabre de forma más completa, podría haber una nueva caída del crudo, pero es poco probable que el mercado asuma rápidamente un retorno completo a los niveles previos al conflicto”, expresó un analista jefe de mercados de KCM. “El mayor riesgo en este momento es que el optimismo sobre un acuerdo resulte prematuro y las negociaciones se estanquen o se rompan, lo que generaría rápidamente un aumento en la prima de riesgo de los precios”, añadió. En otro contexto, el primer ministro de Qatar tiene previsto realizar un viaje a Irán durante el día para retomar conversaciones diplomáticas tendientes a poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, un enfrentamiento que ya lleva casi seis meses y ha bloqueado de hecho el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para las exportaciones energéticas del Golfo Pérsico. La visita se produce en un contexto de tregua en los enfrentamientos, aunque sin avances diplomáticos evidentes. Ambas partes continúan en desacuerdo sobre el control del estrecho, que Teherán ha utilizado como un elemento de negociación.









