El informe del Instituto detalla el costo de crianza a partir de los “requerimientos energéticos por grupos de edad y sexo” hasta los 17 años. La evaluación incorpora tanto los gastos en bienes y servicios como en el cuidado de los niños, niñas y adolescentes, diferenciando las distintas categorías.
De acuerdo a las cifras, la canasta que incluye alimentación y servicios para junio es de $ 381.068 para la franja de 0 a 5 años y de $ 850.470 para los jóvenes de 16 a 17 años.
Además, se suman las tareas de cuidado directas, que incluyen la salud, apoyo escolar y traslados, así como las indirectas, como la preparación de comidas, el lavado y planchado de ropa, y las compras, considerando la carga horaria correspondiente a cada grupo de edad.
Las necesidades de cuidado y su costo son las siguientes: para niños de 0 a 2 años, se estiman 12 horas diarias o 360 horas mensuales, con un costo de $ 1.062.109; para aquellos de 3 a 5 años, 8 horas diarias o 240 horas mensuales, que representan $ 708.072; para la franja de 6 a 12 años, 4 horas diarias o 120 horas mensuales, equivalente a $ 354.036; y para adolescentes de 13 a 17 años, 3 horas diarias o 90 horas mensuales, lo que suma $ 389.560.
Así, el costo total para un niño de hasta 5 meses asciende a $ 1.443.777, desciende a $ 996.432 para los de 8/9 años y se eleva a $ 1.240.030 para los adolescentes de 16/17 años (varón).
Estos valores se diferencian significativamente de los que proporciona el Indec, que, entre otras variaciones, basa el costo de crianza hasta los 12 años en la línea de pobreza y contabiliza horas de cuidado de 147 mensuales para menores de un año; 168 horas para niños de 1 a 3 años; 105 horas para 4 a 5 años; y 85 horas para la etapa de 6 a 12 años. En este contexto, los gastos totales fluctúan entre $ 529.539 y $ 678.308 mensuales.
El costo del cuidado fue estimado por el Instituto porteño utilizando datos de una encuesta sobre el uso del tiempo, asumiendo que el trabajo de cuidado se realiza los 7 días de la semana y durante las 24 horas del día. Las canastas se construyeron basándose en los patrones de consumo presentes en la Encuesta de Hogares (Engho 2017/2018).
Las canastas alimentarias para la crianza se determinan por el consumo específico de niños, niñas y adolescentes, a diferencia del Indec, que emplea un método indirecto a partir de relaciones matemáticas basadas en el consumo de un hombre adulto con actividad moderada.
Asimismo, los costos de bienes y servicios no alimentarios se calculan separadamente, tomando en cuenta distintos grupos, a diferencia del enfoque del Indec que los computa en conjunto multiplicando la canasta alimentaria por un coeficiente.









