Estos planes reflejan la intención del gobierno de incrementar la rentabilidad de las reservas, al tiempo que se busca mejorar la situación financiera del país. La primera ministra, Sanae Takaichi, ha expresado su compromiso a implementar un gasto proactivo para apoyar a la cuarta economía más significativa a nivel mundial.
El borrador de la estrategia propone que “el gobierno estudiará las ventajas de mejorar la gestión y potenciar el uso eficaz de los activos en manos del sector público, incluida la cuenta especial del fondo de divisas, considerando los propósitos para los cuales están destinados”, indica el texto preliminar.
Tokio retomó su intervención a gran escala a finales de abril, tras la caída de la moneda por debajo de los 160 yenes por dólar, llevando a cabo una operación de compra de yenes por 73.000 millones de dólares. Esto ocasionó una reducción récord del 5,6% en las reservas en mayo, lo que pone de manifiesto los límites de una intervención masiva y sostenida.
El documento preliminar no detalla cambios específicos en la asignación de los activos de las reservas, que fueron acumuladas durante intervenciones cambiarias previas mediante la compra de dólares, y que se estima están principalmente invertidas en bonos del Tesoro estadounidense.
La mayor parte del superávit de estas reservas, que incluye ingresos generados por los bonos del Tesoro de EE. UU., se transfiere a la cuenta general como una fuente de financiación del presupuesto estatal.
Takaichi ha comentado anteriormente que las reservas de divisas eran uno de los beneficiarios clave de la debilidad del yen, afirmando que “estaban rindiendo muy bien”. Sin embargo, esta declaración fue interpretada por algunos funcionarios gubernamentales como un indicio de que la Primera Ministra planeaba utilizar el superávit para financiar un controvertido proyecto para suspender temporalmente el impuesto sobre el consumo de alimentos.
No obstante, según fuentes cercanas, altos funcionarios del Gobierno han indicado que realizar un cambio drástico en la cartera de las reservas no sería factible, ya que estas se conservan, en su mayoría, para asegurar una fuente de fondos inmediata para la intervención cambiaria.
En este contexto, un colaborador cercano al informe subrayó que “sería complicado buscar rentabilidad de una manera que contradijera el propósito de las reservas”.









