Este fue el enfoque central de la presentación que el especialista australiano realizó a través de Zoom durante la 138ª Exposición Rural de Palermo. En su disertación sobre la nueva geopolítica de las carnes, Quilty analizó cómo las tensiones comerciales, cambios en normativas sanitarias, reconstrucción de rodeos y la evolución del consumo están alterando el panorama mundial del negocio.
Su conclusión principal fue clara: “La demanda fue el motor del mercado hasta ahora y de aquí en adelante lo será la escasez”. Explicó que si bien los precios internacionales han alcanzado cifras récord gracias al aumento del consumo, especialmente en Estados Unidos, el próximo ciclo dependerá de una oferta cada vez más restringida.
“Hasta ahora eran los precios, que se habían impulsado por una fuerte demanda mundial; en adelante, el principal factor alcista será la menor disponibilidad de ganado”, destacó.
Quilty señaló que varios países han comenzado un proceso de reconstrucción de sus rodeos, lo que implica retener más vientres y, por lo tanto, reducir la cantidad de animales destinados a faena. Esta tendencia ya se observa en naciones como Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá.
El impacto de estas dinámicas será significativo. Se proyecta que la oferta global de carne vacuna disminuya en aproximadamente un 15% en los próximos tres años, lo que mantendrá los precios internacionales incluso si la demanda comienza a decaer.
Estados Unidos seguirá siendo un actor clave en este escenario. Quilty afirmó que este mercado continuará desempeñando un papel central en la formación de precios debido a su sólida demanda, que se mantiene incluso ante precios altos.
Para Quilty, “la obsesión del mercado estadounidense por el consumo de proteínas continúa creciendo”. Mencionó que este cambio es estructural, impulsado por consumidores de diversas generaciones, dietas ricas en proteínas, un aumento en el uso de medicamentos para adelgazar del tipo GLP-1 y nuevas recomendaciones que favorecen el consumo proteico. En una encuesta, el 92% de los estadounidenses afirma considerar importante incluir proteínas en su dieta.
A la par, el censo de bovinos en Estados Unidos ha caído a aproximadamente 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en más de seis décadas. Esta reducción en la disponibilidad junto con una demanda constante resultará en menores exportaciones de carne desde Estados Unidos, abriendo oportunidades para otros proveedores. Esta falta de ganado ya se refleja en los precios: el novillo terminado está en torno a los US$2,51 por libra y, según Quilty, podría incrementarse otro 15%, manteniendo precios altos durante al menos los próximos cuatro años. Adicionalmente, la mejora genética y la eficiencia en la producción han propiciado que el peso promedio de los novillos haya pasado de 346 a 447 kilos de carcasa desde 1997. “Estos valores reflejan la intensa escasez de animales en Estados Unidos”, resumió.
Sin embargo, Quilty advirtió que la geopolítica jugará un papel cada vez más relevante. Las decisiones sanitarias, los aranceles y las tensiones comerciales se volverán tan cruciales como la producción misma.
En este marco, Brasil se perfila como el principal competidor de Argentina. Tras ser reconocido como país libre de fiebre aftosa sin vacunación por la Organización Mundial de la Sanidad Animal, Brasil buscará acceder a mercados premium como Japón y Corea del Sur, que actualmente son abastecidos en un 90% a 95% por Australia y Estados Unidos.
Aun así, Quilty considera que Argentina mantiene ventajas significativas. Un ejemplo es el mercado chino, donde nuevas salvaguardias podrían ofrecer oportunidades para otros proveedores. “Las nuevas medidas chinas podrían convertirse en una oportunidad estratégica para la carne vacuna argentina, siempre que el país pueda aprovechar su cuota y mantener su competitividad”, subrayó.
No obstante, también señaló riesgos que podrían alterar este panorama, tales como una mayor competencia de Brasil y Australia en mercados externos, altos stocks de carne en China, el aumento del consumo de pollo y cerdo, climas favorables que faciliten la reconstrucción de rodeos y un eventual enfriamiento de la economía global.
Otro cambio estructural a tener en cuenta es la calidad de la carne, especialmente en productos con marbling. Si bien la producción basada en razas Bos indicus seguirá en expansión, la disponibilidad de Bos taurus disminuirá en los próximos años debido a la simultánea reconstrucción de rodeos.
“La oferta de carne premium será cada vez más escasa, mientras que la producción de carne commoditizada continuará creciendo”, concluyó. Esta menor disponibilidad hará que la carne de calidad obtenga una prima mayor en comparación con la producción commodity.
Esto sitúa a Argentina en una posición favorable, ya que el país tiene las condiciones para capitalizar este mayor valor gracias a su perfil productivo, la reputación internacional de su carne y el acceso a mercados que demandan cortes premium.
No obstante, también hay un desafío por delante. Quilty enfatizó la necesidad de que Argentina modernice su sistema de tipificación y clasificación. “Estados Unidos, Australia y Japón ya cuentan con un sistema objetivo de clasificación”, comentó. Según su criterio, avanzar hacia un esquema objetivo permitiría valorizar mejor la calidad de cada res y potenciar la competitividad internacional.
Además, destacó el crecimiento del sistema Beef on Dairy, que combina genética de razas carniceras con rodeos lecheros y representa cerca del 18% de la producción estadounidense. Australia también está implementando este modelo para ampliar su oferta de carne premium. Quilty indicó que la redefinición de Angus podría aumentar el valor de los animales en aproximadamente US$700 por cabeza. La empresa McDonald’s planea incorporar alrededor de 100.000 animales provenientes de este sistema durante los próximos tres años, aunque el especialista advirtió que su expansión podría aumentar los costos de reposición y el valor de los terneros.
A pesar de todos estos cambios, el mensaje final es inequívoco: el negocio global de la carne vacuna está atravesando un cambio de ciclo. Si en los últimos años la demanda fue la razón detrás de los récords históricos de precios, ahora será la falta de ganado la que sustentará esta tendencia: “A largo plazo, las expectativas para la carne vacuna de alta calidad son de precios crecientes y sostenidos”.
Con el apreciable descenso en la oferta mundial, la demanda estadounidense manteniéndose constante, las oportunidades que podrían surgir de las restricciones comerciales en China y la cada vez menor disponibilidad de carne Bos taurus, se perfila un panorama favorable para quienes produzcan carne de calidad.
En este contexto, Argentina se posiciona entre los países con mayor potencial para aprovechar el nuevo ciclo. Sin embargo, según Quilty, capitalizar esta oportunidad dependerá de su capacidad no solo para aumentar la producción, sino también para consolidarse como un proveedor confiable de carne premium en un mercado donde la calidad, la trazabilidad y el acceso a los mercados de mayor valor son cada vez más cruciales.









