Diez argentinos, entre los que se encuentran los hermanos Cerúndolo, Mariano Navone, Camilo Ugo Carabelli, Thiago Tirante, Solana Sierra, Román Burruchaga, Marco Trungelliti, Francisco Comesaña y Facundo Díaz Acosta, han accedido a la segunda ronda que comienza este miércoles en París. La cifra de nueve jugadores en el cuadro masculino supera a potencias como Estados Unidos (8) y Francia e Italia (7), marcando así la mejor representación argentina en este torneo desde 2007, hace 19 años, lo cual resulta notable.
Aunque el nombre de Vilas sigue siendo el más destacado en el tenis argentino, la verdadera época de esplendor se vivió en la primera década del siglo actual, cuando una generación logró éxitos que sobrepasaron las expectativas de un país en desarrollo, careciendo del mismo poder económico que las naciones líderes: un campeón en Roland Garros (Gastón Gaudio), otro en el prestigioso Torneo de Maestros (David Nalbandian), y tres subcampeones en Majors (Nalbandian, Coria y Mariano Puerta), así como una diversidad de jugadores en el top 10. Esta lista de logros podría extenderse considerablemente.
No fue un hecho fortuito. A finales de los noventa, tras la renuncia de Juan Carlos Belio, Enrique Morea, extenista y entonces vicepresidente 2° de la Asociación Argentina de Tenis, asumió la presidencia. No solo era conocido por haber alcanzado las semifinales de Roland Garros en 1953, sino que había fundado la primera escuela nacional de tenis en Argentina, en 1969, de la que se graduaron figuras como Clerc, Fernando Dalla Fontana y los hermanos Gattiker, quienes ganaron la Copa Galea y la Copa Davis Junior en 1977.
Ya como líder del tenis argentino, Morea continuó adelante con un programa de formación que hizo brillar a jugadores como Nalbandian, Coria, así como a María Emilia Salerni y Clarisa Fernández. Estos tres, junto a Mariano Zabaleta (Roland Garros 1995), se consagraron campeones de Grand Slam junior, al igual que Gisela Dulko, quien triunfó tres veces en dobles con diferentes parejas, incluida Salerni.
“También estaba Eugenia Chialvo, Tony Pastorino, Cristian Villagrán y algunos otros que lideraban los rankings de Sub 14 en adelante. En Sub 16 empezamos a viajar a Europa y a la gira del Orange Bowl, con capitanes designados por la AAT y un apoyo económico completo en algunas giras. A pesar del costo, había planificación. Por ejemplo, organizábamos campus en Argentina para entrenar juntos”, relata la “Pitu” Salerni, campeona de Wimbledon y US Open junior, quien fue número 1 del mundo en su categoría.
“Competíamos en torneos nacionales y representábamos al país en competencias sudamericanas y mundiales. Yo lo consideré un pacto. Era decir: está bien, apoyo tu viaje a Europa con becas que nosotros ganábamos en torneos de la COSAT, pero también aprovechábamos para participar en algunos Futures y otros torneos, con la ayuda de la AAT”, añade desde San Francisco, Córdoba, donde vive con su familia.
Salerni destaca la situación económica del país, señalando que el costo del dólar hace que ahora sea complicado competir en el exterior. “Hoy, salir a Europa con un peso argentino se ha vuelto muy difícil para costear esas giras. Esto marca un cambio significativo respecto a la situación anterior.”
“El objetivo actual de la Asociación es fomentar más competencia y más torneos”, explica Franco Squillari, semifinalista de Roland Garros 2000 y actual director de desarrollo de la AAT. “Organizar un torneo de tenis cuesta lo mismo que mantener a un solo jugador todo el año. Por eso, preferimos apoyar a 40 jugadores para que puedan acumular puntos de ATP, en lugar de concentrarnos en uno solo”, añade. Este enfoque es también enfatizado por Mariano Zabaleta, vicepresidente de la AAT, cada vez que habla ante la prensa.
Morea, quien falleció en 2017 a los 92 años, soñaba con crear









