Este viernes, el barril de crudo experimentó una caída del 3,5%, situándose en 72,79 dólares, mientras que el WTI, referencia en Estados Unidos, retrocedía un 3,2% hasta los 69 dólares.
En marzo, el petróleo alcanzó niveles récord en cuatro décadas, acercándose a los 120 dólares. El 27 de febrero, justo antes del inicio del conflicto, el barril estaba cotizando a 72,48 dólares.
La reciente baja en los precios del crudo se atribuye al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que puso fin al conflicto bélico y permitió la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial por la que circula un cuarto del suministro mundial de petróleo y gas.
Ante el incremento del precio internacional del petróleo y su repercusión en la inflación, YPF puso en marcha a principios de abril un sistema de “buffer de precios”, diseñado para desacoplar parcialmente el costo local de los combustibles de las variaciones internacionales del Brent.
Este mecanismo, que inicialmente vencía el 14 de mayo, fue extendido por otros 45 días. A mediados del mes pasado, la petrolera aplicó un ajuste del 1% en los precios de los surtidores y mantendrá esos valores hasta el próximo domingo 28 de junio.
Horacio Marín, CEO de YPF, había indicado que durante este período la empresa no trasladaría “fluctuaciones bruscas” del petróleo internacional y que recuperaría el ingreso diferido a través de una cuenta compensadora una vez finalizado el conflicto en Medio Oriente.
El buffer, al que también se adhirieron otras compañías del sector, se estableció en 95 dólares por barril, manteniendo el precio de la nafta súper a poco más de 2000 pesos entre abril y junio, luego de un incremento del 25% registrado en marzo.
Con el petróleo regresando a los niveles de febrero, la disminución no se reflejará de inmediato en los surtidores, como había anticipado YPF.
El objetivo del mecanismo es permitir a YPF y a las otras empresas del sector recuperar parte del margen que cedieron durante los meses de conflicto, en los que absorbieron el aumento de precios internacionales.
Si el petróleo sigue en descenso, la compañía tendrá la oportunidad de recomponer los ingresos que dejó de recibir al vender combustibles a más del 15% por debajo de la paridad de importación, y posteriormente definir su estrategia para los precios de los surtidores.
Desde la empresa señalaron: “Cuanto más baje, más rápido se compensa”. Sin embargo, evitaron proporcionar plazos sobre cuándo podrían implementarse cambios en los precios de la nafta y el gasoil en línea con el nuevo escenario internacional.
Por otro lado, el Gobierno decidió postergar los incrementos en los impuestos a los combustibles, que afectan directamente los precios finales de la nafta y el gasoil en todo el país, trasladándolos de abril a junio. El atraso impositivo asciende a 256,20 pesos por litro de nafta y 114,50 en el gasoil, según datos de una consultora.
Antes de fin de mes, el Gobierno deberá decidir si para julio mantiene la actualización impositiva sin cambios o si aplica de manera parcial o total las subas pendientes, que abarcan parte de 2024, todo 2025 y el primer trimestre de 2026.








