Sin Gonzalo Montiel, quien se retiró a los cinco minutos del segundo tiempo en el partido donde River venció 2 a 0 a Argentinos Juniors por una distensión en el aductor izquierdo, el entrenador evalúa cómo armará la defensa en Bogotá, donde el equipo jugará el próximo miércoles a las 21:30 en el partido de ida correspondiente a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Tras haber conseguido sus primeros tres puntos en el Torneo Clausura, Coudet es consciente de que su futuro en el club depende de sus resultados tanto en la escena internacional como en el ámbito doméstico, donde tiene todavía oportunidades para repuntar. Sin embargo, se enfrenta a una disyuntiva, ya que los cinco cambios permitidos en la nómina de la Sudamericana no resultan suficientes para garantizar un plantel con experiencia. A la ausencia de Montiel se suma la confirmación de que Marcos Acuña tampoco podrá jugar debido a un desgarro en el isquiotibial derecho sufrido el 29 de julio.
Los posibles reemplazos para cubrir el lateral derecho son el uruguayo Giovanni González, quien llegó al club por un bajo costo gracias al director deportivo español Pablo Fernández Longoria, y Francisco Ortega, quien fue titular en los encuentros contra Tigre y Argentinos. Sin embargo, ambos no fueron incluidos en las modificaciones autorizadas por la Conmebol. De los cinco lugares disponibles, tres estaban reservados para Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada, mientras que los otros dos fueron ocupados por el colombiano Rafael Borré, relegando a Lucas Beltrán, y el joven Tobías Andrada, refuerzo proveniente de Vélez. Con esto, se deja afuera a los laterales mencionados y también a Mauro Arambarri.
En este contexto, el costado izquierdo podría ser cubierto por Lautaro Rivero, Facundo González o Valentín Lucero, quien debutó contra Rosario Central. Esto lleva a una pregunta crítica: ¿quién ocupará la lateral derecho en Colombia? Sin Montiel y sin Giovanni González en la lista, Coudet enfrenta un verdadero desafío, ya que solo cuenta con un jugador que conoce la posición sin que signifique una improvisación: Yutiel Susano, de apenas 19 años, que se destacó en la Reserva el semestre pasado. Susano participó como suplente en un amistoso contra Flamengo el 3 de julio y tiene solo 14 partidos en la categoría, aunque en lo que va del Torneo Proyección Clausura no ha sido convocado debido a una pubalgia que finalmente superó.
Las alternativas son limitadas. Fabricio Bustos ha sido considerado prescindible por Fernández Longoria, al igual que Agustín Obregón, quien debutó el 16 de noviembre contra Vélez. Ulises Giménez, una opción que Coudet utilizó anteriormente, se encuentra actualmente a préstamo en Sarmiento, mientras que Juan Portillo, que conoce el puesto gracias a su paso por Talleres, aún está en rehabilitación tras sufrir una lesión de ligamento en febrero. Además, Thiago Salvatierra, otro joven de la Reserva, se recupera de un esguince de ligamento, y Matías Unyicio, el jugador con el número más alto de River en la lista de la Sudamericana, ya firmó con Racing de Montevideo tras enterarse de que no sería considerado en la Reserva.
Ante estas circunstancias, Coudet y su equipo técnico deberán decidir si confiar en el joven Susano, recurrir a Lucas Martínez Quarta en la lateral derecha, aprovechando su experiencia en la selección argentina, o plantear una defensa de tres. Sin embargo, se plantea otra inquietud esencial: ¿cómo llegó River a esta sorprendente situación a pesar de contar con 50 jugadores inscriptos?
Las razones son varias: la nueva lesión de Montiel, quien ha enfrentado problemas musculares desde su regreso a River en enero de 2025, la ausencia de Giovanni González en la lista, y la tendencia de depurar jugadores sin un análisis adecuado de las limitaciones impuestas por el reglamento de la Sudamericana.
La situación es tan drástica que 16 de los 50 inscriptos ya no forman parte del club debido a desvinculaciones y transferencias, mientras que otros nueve no son considerados para la temporada. Esto significa que aproximadamente la mitad del plantel ha salido en busca de nuevos destinos en un año en el que River atraviesa un proceso de transformación, enfrentando al mismo tiempo la presión de los resultados y un calendario que podría tanto alivianarlo como sumergirlo en una crisis, evidenciando decisiones que carecen de una adecuada cohesión y planificación.









