Pablo Miedziak, presidente del IAEF, y Ezequiel Mirazón, socio de PwC y presidente del Comité Organizador de la convención, compartieron sus perspectivas sobre la planificación del evento y subrayaron la importancia de crear un espacio plural donde se pueda debatir el futuro económico de la nación. La agenda del encuentro dará una fuerte impronta a cuestiones políticas y económicas, incluyendo la participación del presidente Javier Milei, ministros del Poder Ejecutivo, legisladores y cuatro gobernadores representando a distintos sectores políticos.
Uno de los ejes centrales del evento será el desafío de lograr un crecimiento sostenible y competitivo tras alcanzar la estabilidad macroeconómica. Para ello, la convención se enfocará en el escenario internacional y su impacto en Argentina, la inserción del país en la economía global, así como los cambios que se están produciendo en el comercio internacional. También se abordará el rol fundamental del Congreso y las provincias en el proceso de transformación productiva que se requiere. Entre los expositores destacados figura el economista español Daniel Lacalle, quien se unirá a especialistas como Daniel Artana, Mariana Camino y Sergio Berensztein, quienes abordarán las problemáticas y oportunidades actuales.
El sector privado también tendrá un papel relevante en la convención, con un panel que incluirá a CEOs de empresas de energía, industria y consumo masivo, además de la presentación de casos de organizaciones que han experimentado procesos significativos de transformación y reconversión. También se discutirá la situación de sectores como la industria, el comercio, la agricultura y las economías regionales, y ello contará con la participación de instituciones como la UIA, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios y la Asociación de Cooperativas Argentinas, entre otros importantes actores del ámbito productivo.
Un periodista preguntó sobre cómo observan el crecimiento desigual de la actividad económica, señalando que algunos sectores, como el petróleo y la minería, están impulsando avances, mientras que otros permanecen rezagados. Al respecto, Miedziak respondió: “Creo que hoy estamos en un punto de estabilidad, pero la estabilidad es un punto de partida, no un punto de llegada. En la actualidad, hay muchas cosas que se hicieron muy bien y la estabilidad nos permite comenzar a evaluar qué camino seguir de aquí en adelante.” Afirmó que, en la visión de muchos economistas, la economía se asemeja a un gráfico en forma de ‘K’, donde algunos sectores están creciendo mientras otros experimentan caídas.
“Hay tres sectores que están mostrando un crecimiento considerable y les está yendo muy bien: energía, minería y agro. Sin embargo, sectores como la industria y el comercio enfrentan momentos complicados. Es como si tuviéramos dos relojes corriendo a ritmos diferentes. Hay muchas reformas prometedoras en curso, como las laborales, y parece que también se plantearán reformas impositivas en el futuro, además de inversiones millonarias que se anticipan para los próximos 20 años. Pero, por otro lado, tenemos el reloj de las pymes que comercializan productos y deben adaptarse constantemente a una realidad que no se asemeja a la que existía hace algunos años. Este Gobierno ha abierto las puertas a la competencia extranjera, y esos empresarios deberán competir con productos que llegan a un costo menor”, explicó Miedziak.
Destacó que realmente falta una reforma impositiva que les permita competir en igualdad de condiciones. “Un tema muy complejo de abordar es hasta dónde un empresario puede aceptar precios que son 10 veces mayores por contar con un público cautivo o si esos precios en realidad reflejan los costos reales necesarios para competir. Sigo pensando que este es un punto crucial en el que el Gobierno debe enfocar su atención. Existe un esfuerzo palpables en ciertos sectores, y ese es el espacio que debería cerrarse: lograr que los grandes proyectos y las inversiones impacten positivamente en las pymes de sectores que aún tienen dificultades para progresar”, concluyó Miedziak.
A continuación, se planteó la pregunta sobre las expectativas de inversión en los próximos años, haciendo referencia al RIGI. Mirazón respondió que “observamos un crecimiento muy fuerte; el RIGI ha sido clave para desbloquear numerosos proyectos en el ámbito de la energía y la minería. Argentina se está volviendo muy atractiva para los inversores, especialmente a partir de la singularidad de la calidad de las rocas presentes en Vaca Muerta y la productividad que se ha comenzado a desarrollar en el ecosistema asociado.
En lo que respecta a la minería, es importante señalar lo que ocurre del otro lado de la cordillera y qué podría suceder si se dan las condiciones adecuadas. A menudo, cuando pensamos en Vaca Muerta y en la minería, nos enfocamos únicamente en las empresas petroleras y mineras, pero estuve en la zona hace poco y, tras más de 25 años de visitar Vaca Muerta, he podido observar una transformación monumental. Aquí no solo estamos hablando de empresas del rubro, sino también de un ecosistema completo que incluye proveedores de catering para los miles de empleados, empresas de transporte, construcción y otras actividades que emergen para abastecer a las necesidades de dicha industria.
Estamos hablando de restaurantes, catering y todo un sector que se está creando que es verdaderamente asombroso, lo que representa una oportunidad enorme. Muchas empresas se están reconvirtiendo para abastecer a Vaca Muerta y han comenzado a ver que este es el camino a seguir. No se puede dejar de lado, además, la economía del conocimiento, que ha demostrado un gran potencial al exportar u$s10.000 millones anuales, empleando a jóvenes y siendo absolutamente sostenible. Esta economía es también federal, dado que aquellos que operan centros de servicios compartidos están distribuidos no solo en Buenos Aires, sino también en Córdoba, Mendoza y otras provincias, como Tucumán y San Juan.
El RIGI, sin duda, ha sido una condición necesaria para que las empresas puedan invertir y crecer. Si se revisan los recortes de prensa de hace tres o cuatro años, se puede observar que las empresas demandaban estabilidad jurídica y fiscal, y consideramos que ahora están cumpliendo su parte del acuerdo. El RIGI les proporcionó la estabilidad necesaria, y ya hay importantes inversiones comprometidas con diversas firmas, y se anticipa que habrá más en el futuro. Recientemente, apareció el denominado “rey del fracking” de EE.UU. que está realizando inversiones en varias empresas, algo que refleja que están reconociendo lo que mencioné antes: Argentina se está volviendo un lugar atractivo para realizar inversiones.
En cuanto a la situación económica y financiera actual, se le preguntó a Miedziak en qué etapa se encuentra el país y si el Gobierno debería implementar medidas más audaces o si, por el contrario, ya había hecho suficiente y era tiempo de que algunos sectores comenzaran a despegar. Miedziak respondió: “Considero que se han tomado decisiones significativas. Uno de los aspectos resaltantes de este Gobierno es que está haciendo lo que prometió y esto brinda certidumbre a los empresarios. Cuando finalmente se levante el cepo, será positivo para todos, pero el Gobierno ha cumplido lo que ha dicho que haría y todos son conscientes de ello.
Mencionaron que las medidas se implementarán de manera gradual, comenzando con las personas físicas y, más adelante, con la creación de un BOPREAL que permitirá la repatriación de dividendos de balances antiguos, dejando a los dividendos nuevos la posibilidad de sergirados. Este compromiso ha sido cumplido en gran medida. Cuando se produzca esta apertura, sin duda será un gran avance. Otro tema de considerable importancia es el acceso a los mercados internacionales, en el cual la Argentina y el ministro Caputo están trabajando y deben determinar cuándo será el momento adecuado para acceder. El mensaje del ministro ha sido claro: “Por ahora tenemos cubiertos los vencimientos y saldremos cuando sea el mejor momento para Argentina, no queremos salir a pagar altas tasas.”
Esto se refleja en los buenos resultados de algunas corporaciones que están saliendo a tasas a largo plazo que antes no tenían opciones de alcanzar. También algunas provincias y la Ciudad Autónoma han podido salir a colocaciones de más de 10 años, lo cual indica que si no hay buenas condiciones a nivel país, eso no podría haber sido factible. Aunque el gobierno argentino aún no ha salido al mercado, el ministro ha señalado que “no es el momento” adecuado para hacerlo. La situación es más clara que en el pasado, donde la incertidumbre reinaba. Hoy, la macroeconomía está relativamente estabilizada, pero hay muchas tareas pendientes por hacer, y esto depende del contexto en el que nos encontramos, donde, en un año electoral, comienza a surgir el temor sobre el futuro, especialmente en lo que respecta al rumbo del Gobierno.
De hecho, Miedziak destacó que escuchó comentarios que no aportan al entendimiento del país sobre lo que significa la inversión, como cuando un gobernador afirmó: “Expropiará todo lo que sea necesario”, y poco después se presentó una cuasimoneda que no tenía curso legal. Este tipo de declaraciones no favorecen la confianza de los inversores en un país que busca desarrollo y empleo. En este sentido, al ser consultado sobre si hay un temor entre los ejecutivos de que tras las elecciones del próximo año se pueda alterar drásticamente el rumbo económico, Miedziak respondió: “Evidentemente, hay incertidumbres, lo que hemos visto reflejado en el riesgo país en el último mes. Aunque el Gobierno ha hecho un buen trabajo reduciendo el riesgo, existen comentarios que despiertan inquietud. Cuando un gobernador levanta la voz con declaraciones que sugieren expropiaciones, eso genera recelo y lleva a la cautela en el ambiente empresarial.
No tengo recuerdo de ninguna elección en la que no se generara volatilidad en el mercado al día siguiente, en función de lo que sucediera. Cada cuatro años vivimos este péndulo, donde los resultados de las elecciones determinan el comportamiento inmediato del mercado. Ojalá que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central nos ayude a brindar más estabilidad. Perú, que ha mantenido el mismo presidente del Banco Central durante 20 años, ha logrado una estabilidad económica a pesar de los cambios de gobierno. En este sentido, hay esperanza de que se pueda avanzar hacia un modelo similar.
Volviendo a la Convención, se preguntó a Miedziak qué inquietudes podrían plantear los ejecutivos al presidente y a los gobernadores, y cuál podría ser el núcleo de discusión. Miedziak explicó: “Este es un instituto apartidario e invitamos a todas las voces. Hay economías que están progresando y otras que no tanto. Contaremos con la participación del presidente de la Cámara de Comercio, el presidente de la Unión Industrial Argentina, y otros actores que están dispuestos a alzar la voz. Será muy interesante escuchar esas perspectivas alternativas. Asimismo, contaremos con cuatro gobernadores de diferentes ideologías y la presencia de senadores y diputados, lo cual enriquecerá el debate. Dentro del panel de empresarios, habrá representantes de empresas que están teniendo buenos resultados, así como de aquellos que están experimentando dificultades. Merecen ser escuchados, y será un espacio propicio para discutir las necesidades que están enfrentando. No me atrevo, como se dice hoy, a “spoilear” lo que se puede esperar de estas discusiones, pero estoy seguro que se plantearán temas muy relevantes que darán forma al futuro del país.
Por su parte, Ezequiel Mirazón agregó: “Los empresarios desean consolidar esta dirección. Sin duda, buscarán establecer el control sobre los tiempos de estos dos relojes que mencionó Pablo, y existe un consenso general acerca de la necesidad de una reforma tributaria integral. Según las razones políticas, del Congreso, o acaso por diversas causas, esta reforma se ha demorado, pero tener una base fiscal eficiente y competitiva es una cuenta que aún está pendiente.
Hemos visto algunos recortes tributarios a nivel nacional que han sido muy bien recibidos, sin embargo, a menudo ocurre que cuando un nivel del gobierno reduce impuestos, surgen aumentos en impuestos provinciales y municipales que complican la situación. Por eso se percibe un consenso sobre la urgencia de avanzar hacia una reforma fiscal que permita a Argentina ser más competitiva. En los últimos tres años hemos hecho muchos cambios y se ha progresado en muchos sectores, lo cual es un hecho alentador. A pesar de las adversidades, existen amplias oportunidades por delante. La competitividad se verá fortalecida con la reforma laboral y la estabilidad jurídica que brindará alivios y más flexibilidad a las empresas, haciendo que puedan competir en un entorno global. Las reformas tributarias resultan ser la clave que permitirá dar un salto significativo en la competitividad de nuestro país.









