En respuesta a diversas preguntas del periodista José del Río, el presidente a menudo acababa sus explicaciones con la premisa de que su reelección dependería de la elección de los argentinos entre su propuesta y aquellas de quienes desean causar caos. “Me molesta que me comparen (con Axel Kicillof o Miriam Bregman)”, expresó, molesto por hallarse en la misma conversación que estos referentes. “Lucho contra mí mismo, con las promesas de campaña, de las cuales ya he cumplido la mayoría”, agregó con enfado.
Los aplausos más fuertes de la jornada resonaron cuando se abordó el fallo de la Corte que respaldó el decreto 70/24 en relación a la Ley de Tierras. Este tema es políticamente delicado, ya que el mismo tribunal se ocupa también de cuestiones como la ley de financiamiento universitario. Milei hizo hincapié en la separación de poderes, evitando pronunciarse abiertamente y exaltando los principios republicanos. Este énfasis resultó aún más notable considerando que sus interpretaciones de las estadísticas se corroborarán en el futuro, tras el plebiscito programado para dentro de poco más de un año.
La intervención de Milei fue esperada como respuesta a un contexto que presenta múltiples facetas, todas marcadas por la ansiedad. El sector energético mostró un optimismo notable durante el Coloquio de IDEA, impulsado por los RIGI, la productividad de Vaca Muerta y las excepcionales condiciones de precios internacionales que favorecen a la industria. Este optimismo no solo afecta a las empresas energéticas, sino también a proveedores como perforadores y generadores de electricidad.
El marco legal vigente y la creciente demanda internacional generan una estabilidad que resulta envidiable para grandes empresas en otros sectores relacionados al consumo interno. En contraposición, en estas últimas industrias se debate sobre la posibilidad de trasladar los incrementos de costos al consumidor final. “¿Debo trasladar o no a los precios? El de marketing me sugiere que no, pero el financiero me advierte que no resisto”, señala un asesor de una importante compañía de consumo. “La elasticidad está al máximo”, concluye.
La situación no solo impacta al consumo masivo de alimentos. El sector energético también enfrenta este dilema. Por ejemplo, en la semana pasada, el ajuste en los precios de las naftas realizado por YPF fue del 1%, mientras que otras marcas incrementaron entre un 2% y un 5%, buscando evitar una pérdida significativa en sus volúmenes de venta.
En el ámbito financiero predominan las sombras. Además de la morosidad que comienza a presionar sobre el sector, surgen quejas sobre la elevada carga impositiva, principalmente a nivel municipal, que incluye tasas de seguridad e higiene que encarecen el costo total en un 40%, afectando así el acceso al crédito. También se mencionan los niveles de encajes en el sistema, que restringen la capacidad de prestar y reducen la rentabilidad.
Se valoró especialmente la exposición del ministro Luis Caputo en el CFO Summit, donde detalló las fuentes financieras del “blindaje” de divisas que busca implementar el Gobierno ante una posible corrida sobre el peso en este panorama electoral que se extiende por 13 meses. Caputo explicó no solo las fuentes de ingreso de divisas, sino también que no hay pesos disponibles en la economía para comprar más dólares. Lamentó la pérdida de 2.000 millones de dólares del sector privado, resultado de especulaciones en elecciones pasadas, un argumento que Milei reiteró.
Sin embargo, el acceso al crédito permanece restringido, con los pesos atrapados debido a altas tasas de interés o retenidos por el Tesoro, lo que contribuye a una imagen de estancamiento en la actividad económica que reflejan las estadísticas.









