Los componentes naturales presentes en las cáscaras de cebolla y ajo pueden utilizarse para crear un líquido que resulta muy beneficioso para las plantas del jardín, patio o balcón. Este proceso es sencillo y no implica un alto costo, con la aplicación realizada a través de un pulverizador.
En una publicación en su cuenta de Instagram, una bióloga detalló que al dejar las cáscaras en agua durante varios días, se obtiene un producto ideal para rociar las hojas de las plantas, proporcionando protección contra plagas.
La efectividad de este método radica en las sustancias que se encuentran en las capas externas de estos vegetales. Por ejemplo, la cebolla contiene flavonoides como la quercetina, así como otros compuestos fenólicos, mientras que el ajo tiene compuestos azufrados que le otorgan su distintivo aroma.
El propósito de sumergir las cáscaras en agua es permitir que este líquido absorba las sustancias beneficiosas durante el período de reposo. Tras el colado, el líquido puede ser transferido a un pulverizador y aplicado sobre las hojas de las plantas.
El olor, junto con ciertos compuestos de la cebolla y el ajo, resulta muy desagradable para los insectos, actuando así como un repelente natural. Al rociar las plantas con esta mezcla, es posible mantener alejadas a las plagas, aunque se debe considerar que no es eficaz contra todas ellas y no ofrecerá resultados si la planta ya está infectada.
Respecto a la aplicación, la especialista señaló que es fundamental limpiar bien las cáscaras de una cebolla y varios dientes de ajo, asegurándose de que no queden restos de tierra. Luego se deben colocar en un recipiente con abundante agua y dejar reposar durante tres días, permitiendo que se liberen las sustancias repelentes.
Una vez colado el líquido, se puede verter en el pulverizador para comenzar a utilizarlo. Se recomienda hacer una prueba en unas pocas hojas y observar durante unos días si aparecen manchas o irritación.
Además, se sugiere usar el preparado fresco en lugar de conservarlo, ya que, al no contener conservantes, su efectividad disminuye con el tiempo.
La especialista en jardinería destacó que, a pesar de que las cáscaras contienen numerosos nutrientes, esta mezcla no funciona como fertilizante, debido a que el agua resultante no aporta la cantidad necesaria para el crecimiento de las plantas. También mencionó que este líquido no es apto para el consumo humano.
El poder repelente de las cáscaras se relaciona con su capacidad de impregnar el líquido obtenido con su aroma, ayudando así a ahuyentar a los insectos que pueden dañar las plantas. Se recomienda rociar las hojas con este producto natural alrededor de tres veces por semana.
Como medida adicional, se aconseja realizar un control periódico de las hojas, retirando manualmente cualquier insecto que se encuentre y eliminando fuentes de alimento o agua estancada que puedan atraer a las plagas.
Otra ventaja de este método es que contribuye a reducir la cantidad de residuos orgánicos generados en la cocina. Esta misma lógica se puede aplicar a los restos de otros vegetales que se utilicen para el compostaje.
En resumen, esta mezcla se presenta como una opción económica y fácil de preparar, que permite dar un segundo uso a materiales que comúnmente se desechan. Finalmente, se aclaró que si los insectos ya han causado daños a la planta, será necesario identificar la plaga presente en el jardín y elegir el método de control más adecuado.









