La popularización de este tipo de transmisiones en vehículos de uso cotidiano, fenómeno que se intensificó desde 2020, ha generado que muchos usuarios aún estén en un proceso de aprendizaje para aprovechar al máximo sus ventajas, así como para utilizarlas de manera correcta y evitar un desgaste prematuro.
Dos aspectos fundamentales son cómo acelerar y cómo frenar. Aunque estas acciones involucran los otros dos pedales, su ejecución impacta en el funcionamiento de la caja de cambios.
“Las cajas automáticas son cada vez más comunes, lo que genera una gran falta de conocimiento sobre su uso y mantenimiento adecuado”, afirmó el especialista Luis Toso.
“Existen conductores que no han recibido la formación necesaria sobre el funcionamiento de las cajas automáticas. Han utilizado caja manual toda su vida y cuando compran un vehículo nuevo con esta tecnología, su uso es improvisado y poco informado, lo que les impide maximizar el rendimiento y evita que desgasten prematuramente sus componentes”, agregó.
Exceptuando las cajas de doble embrague, que operan de manera casi manual gracias a un disco de embrague que actúa sobre los cambios impares y otro sobre los pares, en las transmisiones automáticas más comunes, el secreto radica en acelerar de forma suave, permitiendo que el cambio se libere adecuadamente del embrague automático.
Este fenómeno es especialmente evidente en las transmisiones CVT (transmisión de variador continuo). Cuando se acelera bruscamente, puede parecer que el motor se revoluciona sin que el vehículo avance, lo cual es normal debido a su funcionamiento basado en dos correas conectadas a conos opuestos. Al acelerar en exceso, se incrementa el consumo de combustible sin beneficio alguno, por lo que se recomienda una aceleración gradual.
Otro error común es poner la palanca en posición neutro (N) al aproximarse a una esquina, un semáforo o al detenerse para que un pasajero suba o baje.
Este acto es motivado por la creencia de que así el embrague “descansará”, similar a la forma en que se opera un vehículo manual. Sin embargo, en realidad ocurre lo opuesto.
Las cajas de cambio, especialmente las que tienen convertidor de par, están diseñadas para que al detenerse y mantener el selector en D, no haya fricción ni rozamiento, permitiendo que el auto se detenga sin desgastar componentes. Adicionalmente, cambiar a Neutro y luego regresar a Drive no solo es innecesario, sino que también provoca un uso adicional de las piezas que podría llevar a un desgaste mayor.
Cabe destacar que esta práctica tampoco contribuye a un ahorro de combustible, como algunos suelen pensar. Los modernos sistemas de gestión electrónica administran el consumo del motor en ralentí, ya sea con el cambio en D o en punto muerto.
“Un ejemplo claro es cuando al detenerse en un semáforo, el conductor cambia a Neutral (N) creyendo que evita el desgaste del embrague. Sin embargo, los discos realmente trabajan cuando se modifica la posición de la palanca”, concluyó Toso.









