Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, sostiene que el comportamiento actual de las empresas responde a la percepción de que el año próximo podría presentar mayores dificultades. Por su parte, Pedro Gaite, economista jefe de FIDE, apuntó que las emisiones recientes están fundamentalmente concentradas en empresas del sector energético y en entidades bancarias.
De acuerdo con datos de FIDE, las obligaciones negociables y los préstamos bancarios en moneda extranjera destinados al sector privado se han vuelto una fuente relevante de financiamiento. El volumen combinado de estas operaciones superó los 4000 millones de dólares mensuales hacia finales de 2025 y se mantuvo en niveles elevados durante gran parte de este año.
Tras los 3265 millones de dólares de enero, las colocaciones y préstamos alcanzaron 2943 millones en abril, 2552 millones en mayo, 2388 millones en junio y 2395 millones en julio. En agosto, el total disminuyó a 1592 millones, pero en septiembre repuntó a 2554 millones.
Una porción significativa de este endeudamiento podría estar relacionada con inversiones que las empresas planean llevar a cabo en el futuro. Gaite también advirtió que “adelantar financiamiento supone una apuesta sobre el tipo de cambio”.
El proceso electoral local se posicionará como uno de los principales factores de incertidumbre, aunque no será el único. Será fundamental observar la evolución de los mercados internacionales en un contexto electoral en Estados Unidos, las decisiones de la Reserva Federal respecto a tasas, el apetito por el riesgo y las condiciones de acceso al crédito para las empresas argentinas. Sebastián Menescaldi, economista y codirector de Eco Go, expuso que es habitual que las empresas aprovechen los momentos favorables para protegerse.
“Siempre hay ventanas para las emisiones”, enfatizó, considerando que ante el escenario previsto para el próximo año, tiene sentido asegurarse el financiamiento con anticipación. “Más vale pájaro en mano que cien volando”, concluyó.
Las obligaciones negociables emitidas en el mercado local deben liquidarse en la plaza cambiaria, lo que significa que cada colocación genera una entrada de dólares que contribuye a incrementar la oferta en el mercado. Gaite observó que “el endeudamiento privado en moneda extranjera se ha convertido en uno de los componentes más relevantes de la oferta de divisas”.
De este modo, en el corto plazo, la anticipación en las colocaciones genera un mayor volumen de operaciones en el Mercado Único y Libre de Cambios, ampliando la disponibilidad de divisas. Además, actúa como una cobertura para las empresas, que aseguran sus dólares antes de un periodo en el que el acceso al crédito podría deteriorarse.
“Esa tendencia hoy acelera la oferta de dólares y beneficia al mercado, dado que ha habido abundante oferta de dólares este año”, comentó. Sin embargo, advirtió que este movimiento también podría generar dificultades en el futuro: “El próximo año podría impulsar una mayor demanda para cumplir con los vencimientos”.
Así, lo que en la actualidad proporciona un impulso al Banco Central en su proceso de compra de reservas también tuvo su contracara, ya que “esto puede implicar una mayor demanda de dólares para el año que viene”, alertó Menescaldi.
Y es que el adelanto de las emisiones actúa como una cobertura para las empresas, aunque también reconfigura el calendario de los flujos cambiarios. Proporciona dólares en el corto plazo y reduce la necesidad inmediata de financiamiento, aunque genera para 2027 una demanda concentrada asociada al pago de los vencimientos.









