Aunque la modalidad aún está en desarrollo y deberá ajustarse al programa final que confirme el Vaticano, ya se cuenta con la autorización política necesaria. Esta decisión inicia una etapa de búsqueda de aportaciones privadas, ya que se estima que el costo total de la visita oscilará alrededor de 25 millones de dólares.
El proyecto en el que trabajan la Iglesia y las autoridades argentinas busca distribuir los gastos. El Estado nacional asumirá las responsabilidades que conlleva recibir a un jefe de Estado, incluyendo seguridad, protocolo y parte de la logística. Por su parte, la Iglesia se encargará de financiar gran parte de la infraestructura necesaria para las ceremonias religiosas, los traslados de peregrinos y voluntarios, la comunicación y las diferentes actividades pastorales.
Los gastos que ya están en discusión abarcan desde la infraestructura para las celebraciones —como la misa que se realizará frente al Monumento a los Españoles en Palermo— hasta aspectos operativos como el transporte y la logística para aproximadamente 80 periodistas que acompañarán a León XIV en el avión papal desde Roma.
La Conferencia Episcopal Argentina ha comenzado a actuar en este sentido, lanzando una campaña a través del Programa FE para recibir donaciones para la visita, anticipando que, además de una colecta nacional, buscará otras contribuciones para cubrir la organización. Hasta el momento, algunos empresarios ya han comprometido más de un millón de dólares, junto a aportes menores que han llegado al correo de la institución.
Sin embargo, la experiencia internacional indica que la mayor recaudación generalmente proviene de empresas, fundaciones y grandes benefactores. Un antecedente significativo es la reciente visita de León XIV a España, cuyo costo fue estimado en cerca de 26 millones de euros, de los cuales aproximadamente el 45% fue financiado por benefactores, mientras que el resto se distribuyó entre aportes eclesiales y donaciones menores.
El modelo español incluyó la búsqueda de grandes patrocinadores mediante diferentes categorías de apoyo, otorgando a algunos de los principales benefactores oportunidades de cercanía con el Pontífice. Esta estrategia ha sido observada de cerca por quienes organizan la visita en Argentina.
En Buenos Aires, aún no se ha definido si habrá categorías públicas de benefactores ni los montos mínimos para participar en los encuentros. No obstante, según información recabada, el Vaticano ha dado su consentimiento para reservar uno o dos espacios durante la estancia de León XIV a favor de quienes contribuyan de manera significativa al financiamiento del viaje.
El programa comenzará a definirse esta semana con un proceso crucial. Una delegación del Vaticano arribó a Argentina y se ha reunido con diversas autoridades nacionales y eclesiales para ajustar detalles de seguridad, logística y protocolo. Se espera que de estas reuniones surja una estructura más precisa para la visita, aunque aún quedan varios temas por resolver.
Uno de los puntos importantes es la reunión prevista entre León XIV y el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. Entre las opciones analizadas, se contempla que este encuentro tenga lugar el 8 de noviembre, poco después de la llegada del Papa a Buenos Aires, lo que permitiría abordar inmediatamente la dimensión institucional de su viaje. Asimismo, está programado que esa tarde el Papa realice un encuentro institucional con representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático en el Palacio Libertad, dejándole desahogada la mañana del 9 para iniciar la fase pastoral del viaje.
Esta decisión es crucial, ya que organizará gran parte del resto del programa en la ciudad y también determinará el tiempo disponible para otras actividades tanto públicas como privadas. Aún falta definir horarios y formatos para las celebraciones masivas, así como los detalles de los traslados, buscando un equilibrio entre Buenos Aires, Córdoba y Luján, las tres ciudades incluidas en la agenda.
Cada modificación en el programa puede influir considerablemente en el presupuesto, ya que una misa para cientos de miles de asistentes implica diferentes requerimientos logísticos, como vallados, sonido, pantallas, asistencia sanitaria, transporte y la coordinación de muchos voluntarios. Además, será necesario contar con centros de prensa y la infraestructura técnica para recibir al contingente internacional de periodistas que habitualmente acompaña al Pontífice.
Los encuentros con los donantes no serán las únicas reuniones privadas que León XIV podría mantener durante su estancia en Buenos Aires. La Santa Sede ha solicitado que el programa incluya momentos libres en la Nunciatura Apostólica, donde se alojará el Papa. En particular, se busca dejar disponibles franjas horarias por las tardes del 8, 9 y 10 de noviembre, que inicialmente estaban consideradas como tiempo de descanso, pero que podrían ser utilizadas para encuentros privados no contemplados en la agenda oficial.
Esta es una práctica habitual en los viajes papales. Además de las actividades oficiales, los Papas suelen reservar espacios para encuentros con personalidades, líderes religiosos, amigos y otros interlocutores de interés, que a menudo solo se conocen una vez que han tenido lugar.
En una visita breve como la que se programa para Argentina, estas horas tendrán un valor adicional. León XIV permanecerá solo cuatro días en el país y la mayoría de su agenda se destinará a celebraciones masivas y compromisos institucionales.
El significado del evento trasciende también al ámbito católico. Al llegar a Buenos Aires, habrán transcurrido 39 años desde la última visita papal a Argentina realizada por Juan Pablo II en abril de 1987. En ese tiempo, se ha completado el pontificado de Francisco, el primer Papa argentino de la historia, quien no ha regresado al país durante su gestión de doce años.
Esta singularidad contribuye a las altas expectativas económicas en torno a la visita. Los recientes eventos en Europa han demostrado que un viaje papal puede generar un retorno económico varias veces superior al gasto inicial, gracias al movimiento de peregrinos, alojamiento, gastronomía y transporte.
Las condiciones argentinas serán distintas, pero tanto el Gobierno como la Iglesia esperan una masiva movilización hacia los principales puntos del recorrido, especialmente en Buenos Aires y Luján. Antes de ello, concluirán los arreglos financieros y ajustarán un programa que comenzará a definir su estructura definitiva esta semana.
En este contexto, la participación de grandes donantes privados será fundamental, y algunos de ellos tendrán la extraordinaria oportunidad de encontrar personalmente a León XIV durante su paso por Buenos Aires.









