Según el informe de la entidad, publicado en septiembre y fechado el 15 de ese mes en Buenos Aires, el indicador se redujo desde los 45,2 puntos en julio a 38,3 en agosto. Esta disminución desplazó al SERF de la categoría de “Señales Mixtas” y refleja mayores exigencias sobre las empresas y sus cadenas de valor.
El análisis abarcó la actividad, el acceso al crédito y la morosidad, conteniendo un panorama más complejo. Félix El Idd, CEO de Fidelitas, expresó: “El indicador muestra que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada de las condiciones en las que operan las empresas”.
El CEO subrayó que la principal vulnerabilidad se encuentra en el acceso al crédito. “El Índice de Riesgo Crediticio disminuyó a 17,8 puntos, reflejando las dificultades de pago que limitan la capacidad de financiamiento para impulsar ventas e inversión”, dijo. La compañía también destacó que el endeudamiento a través de préstamos se ha mantenido en niveles bajos, mientras que la morosidad se ha incrementado notablemente, afectando en particular a las firmas.
El informe, que salió a la luz en septiembre, indicó que “la estabilización de precios todavía no se traduce en una mejora de la capacidad de pago ni en una recuperación expansiva de la economía”. También adujo que la situación actual obliga a las empresas a priorizar la cobranza, la liquidez y una selección más rigurosa del riesgo comercial.
El número de empresas en mora llegó a 57.045 en julio de 2026, lo que representa casi el 12% de las aproximadamente 480.000 empresas en activo, reflejando un incremento interanual del 56,5%, según los datos de Fidelitas.
Entre enero y julio, el total de organizaciones con problemas de pago aumentó un 18,7%. Al analizar los sectores, Servicios concentró 25.308 empresas en mora en julio, frente a las 22.098 registradas en enero y 13.960 un año antes. En el sector Comercio, el número ascendió a 15.718, tras comenzar el año con 12.511 y alcanzar 6.541 en el mismo mes de 2025.
Por su parte, Agropecuaria sumó 5.273 casos en julio, Manufactura llegó a 5.080 y Constructora a 4.759. El sector financiero registró 185 empresas con pagos pendientes, mientras que la categoría Industrial anotó 81; y la de “Otra”, 641. Juntas, las áreas de Servicios y Comercio acumulan el 71,9% de la morosidad total empresarial.
Los aumentos interanuales por sector desde enero a julio fueron del 14,5% en Servicios, 25,6% en Comercio, 18,8% en Agropecuaria y 24,4% en Manufactura. El sector Constructora creció un 13,7%, mientras que Financiero descendió un 5,1%. Las categorías Industrial y “Otra” experimentaron aumentos del 3,8% y 30,8%, respectivamente, siendo esta última la de mayor variación porcentual.
Al comparar interanualmente por actividad, el informe reveló incrementos del 78% en Comercio, 76,3% en Manufactura y 65,6% en Agropecuaria, vinculando la evolución del crédito con el aumento en los niveles de morosidad.
El sector manufacturero fue identificado como un factor clave en el indicador, con una caída del 4,9% en la producción industrial interanual en julio, y una contracción del 2,6% en el acumulado de enero a julio de 2026. En términos desestacionalizados, la producción sufrió un retroceso del 5% respecto a junio.
De las 16 divisiones manufactureras, doce registraron bajas interanuales, con un foco en los bienes durables y de capital. Maquinaria y equipo decrecieron un 26,7%, destacándose una baja del 46,6% en maquinaria agropecuaria. Los bienes de uso doméstico cayeron un 20,9%, y otros equipos y aparatos retrocedieron un 31,4%. De este último conjunto, la electrónica de consumo tuvo una contracción del 49,8% y los equipos eléctricos bajaron un 25%. En prendas de vestir, cuero y calzado, la disminución fue del 15,9%, con una caída del 26,5% en calzado.
Sin embargo, cuatro divisiones mostraron crecimiento interanual: refinación de petróleo con un aumento de 8,1%; madera y papel, 7,1%; metálicas básicas, 1,6%; y otro equipo de transporte, que avanzó un 2,6%, impulsado por el sector de las motocicletas.
El Índice de Actividad del SERF se situó en 54,2 puntos. El crecimiento interanual del 2,7% del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de junio impactó en este indicador, aunque su tendencia-ciclo se mantuvo casi estable. Los datos preliminares del mes siguiente tampoco sugirieron una mejora significativa, de acuerdo al informe.
Desde la empresa también se destacó una persistente cantidad de cheques rechazados, que se acerca a los 80.000 mensuales. En los primeros ocho meses de 2026, el volumen acumulado de rechazos se asemejó al registrado durante todo 2025.
Fidelitas analizó cómo esta situación impacta en la cadena de pagos: “Una empresa que demora sus obligaciones puede trasladar la presión a proveedores que hasta ese momento operaban normalmente, multiplicando el riesgo cuando varias contrapartes pertenecen al mismo sector o dependen de un mismo ciclo de demanda”.
Asimismo, la firma explicó que la selección de proveedores debe contemplar diversas variables. “Hoy en día, la elección de un proveedor no solo debe incluir aspectos de calidad del producto o servicio, equipo profesional o tecnología utilizada, sino también la solidez financiera para no incorporar un problema futuro en la cadena de producción de quien contrata”, afirmaron.
El costo del financiamiento fue otro de los factores analizados. En agosto, la diferencia entre la tasa efectiva anual con capitalización mensual de los préstamos personales, que ascendía al 88,86%, y la de los depósitos, de 23,40%, fue de aproximadamente 65,46 puntos porcentuales.
El informe resaltó que la presión recae en el capital de trabajo: “Cuando una compañía cobra más tarde, debe financiar durante más tiempo mercancías, salarios e impuestos. Si los márgenes comerciales no compensan ese costo, un aumento de las ventas puede incluso perjudicar la posición de caja”, explicaron.
Además, se argumentó que “el crecimiento de la facturación pierde valor cuando queda inmovilizado en cuentas por cobrar o en sobrestocks”. A esta problemática se sumó la evolución de los costos empresariales medidos en dólares, que afectan los márgenes y disminuyen la competitividad en ausencia de una mejora proporcional en la productividad.
A pesar de la reducción de la inflación al 1,7% en agosto y del rendimiento del comercio exterior como señales positivas, el documento planteó que estos no compensan la debilidad del mercado interno y el deterioro en el acceso al crédito. Adicionalmente, Fidelitas registró un mayor número de empresas con deudas previsionales impagas y un incremento en las sanciones de la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Banco Central.
“En definitiva, el desafío empresarial ya no es solo vender, sino hacerlo cobrando, preservar liquidez y administrar cuidadosamente el riesgo de cada operación”, concluyeron.









