“Desde la Secretaría estamos exigiendo explicaciones sobre qué fue lo que sucedió y cuáles fueron las fallas administrativas y del proceso que provocaron tantas demoras. Es inadmisible”, afirmaron fuentes con acceso a la cartera de Transporte.
Desde esta dependencia gubernamental anticiparon que se tomarán “las medidas correspondientes” y enfatizaron que la gestión del servicio recae en Trenes Argentinos. “Es una responsabilidad operativa de la empresa. El Estado le exige a la entidad pública que actúe en consecuencia. Si el problema se relaciona con personal o sindicatos, es un tema que debe manejar la empresa y que tiene que administrar”, añadieron.
Voceros calificados de la cartera sostuvieron que la Secretaría actúa “desde afuera” y consideraron que la introducción del nuevo sistema podría haberse organizado de manera más eficaz. “Lo que ocurrió hoy fue un error que podría haberse administrado de una mejor forma. Debe haber un responsable”, sentenciaron.
Las demoras comenzaron desde el inicio del servicio y, a partir de las 7 de la mañana, los retrasos superaron los 30 minutos con respecto al cronograma habitual. Los inconvenientes afectaron a dos ramales de la línea Mitre, a todos los ramales del Roca y al servicio del Sarmiento.
A través de un comunicado oficial, Trenes Argentinos explicó que las demoras fueron consecuencia de la implementación de un nuevo sistema de controles preventivos de alcoholemia y sustancias para el personal de conducción y guarda antes de la toma del servicio. Hasta ese momento, los controles estaban a cargo de profesionales médicos y de enfermería que se encontraban en las diferentes bases operativas. Con el nuevo esquema, las evaluaciones recaen en el personal de enfermería, mientras que los médicos solo intervienen de manera remota en caso de obtener un resultado positivo.
El sistema también incluye una base médica rotativa para asegurar la atención profesional ante una eventual evaluación, evitando así la necesidad de contar con médicos en cada base.
Según la empresa, esta modificación busca optimizar los controles, mejorar la trazabilidad de los datos, adecuar las condiciones de atención y avanzar hacia una utilización más eficiente de los recursos y el personal.
El nuevo mecanismo se implementó por primera vez este lunes en las cinco líneas operadas por la empresa. Trenes Argentinos indicó que la prueba se realizó “con una saturación plena” para analizar sus parámetros y así realizar los ajustes necesarios.
Ante la aparición de demoras, la empresa informó que está colaborando con el proveedor del servicio para reducir los tiempos de los controles y minimizar el impacto en la operación ferroviaria.
El secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste, Rubén “Pollo” Sobrero, criticó la puesta en marcha del nuevo protocolo y aseguró que el inconveniente surgió como resultado de la combinación entre la digitalización del procedimiento y la reducción del personal encargado de llevar a cabo los controles. “No saben organizar un control de alcoholemia. Te llevan a un control nuevo, con digitalización. Antes se hacía en tres minutos y ahora tarda entre 30 y 40 minutos. Los motorman están esperando para subir a los trenes y se cancelan los servicios”, afirmó el dirigente en diálogo con fuentes cercanas a la cartera.
Sobrero sostuvo que apoya la realización de controles, pero cuestionó la forma y el momento elegido para implementar los cambios. “¿Está bien? Sí, porque garantiza que el trabajador esté en condiciones óptimas. La digitalización es la diferencia, pero no es un cambio de fondo. Por eso pedimos volver al control anterior y por eso se está normalizando el servicio”, explicó.
El dirigente también destacó que ha habido una disminución en la cantidad de trabajadores asignados a los operativos. “Antes tenías un médico y un enfermero para hacer el control de alcoholemia. Con la nueva modalidad, hay una sola persona encargada de ambas tareas, lo que prolonga el tiempo del procedimiento”, subrayó.
Sin embargo, Sobrero rechazó la idea de que el Ministerio de Transporte tenga la responsabilidad exclusiva en Trenes Argentinos y llevó el debate hacia el financiamiento del sistema. “El problema no es Ferrocarriles, el problema es la Secretaría de Transporte. Esta Secretaría aporta menos de la mitad del presupuesto, lo que provoca retrasos en los pagos y se deben 400 millones de dólares. Esto lleva a que muchas empresas que prestan servicios se vean obligadas a reducirlos”, argumentó.
El sindicalista criticó la gestión del Ministerio de Transporte, afirmando: “No pueden hablar de nada, son unos caraduras totales. Si creen que podemos funcionar con el 40% del presupuesto es porque nunca tomaron un tren. No deben conocer lo que implica gestionar un sistema ferroviario”.
Sobrero enfatizó que el transporte ferroviario de pasajeros requiere inyecciones de fondos públicos para su operación. “Las empresas en el mundo funcionan con una parte rentable y otra a pérdida. La carga genera ganancias significativas, mientras que el transporte de pasajeros genera déficit. Actualmente, solo recaudamos el 5% mediante la venta de boletos. Si no reciben los fondos necesarios, el sistema no podrá funcionar”, afirmó.
En este contexto, el gremialista sugirió que el gobierno está en el proceso de privatizar la parte lucrativa de Trenes Argentinos, dejando a los pasajeros en una situación de vulnerabilidad.
Finalmente, Sobrero relacionó el deterioro del servicio con una posible privatización, aunque advirtió que se trata de una hipótesis. “Es posible que el Gobierno esté intentando hacer que los trenes funcionen tan mal que esto lleve a la privatización, pero este asunto está muy presente tras la tragedia de Once”, concluyó.









