De la discusión sobre la cotización del dólar a la de los créditos.
La asignatura pendiente: la moneda y el horizonte a largo plazo.
La situación empresarial en Argentina está experimentando un cambio significativo que trasciende el contexto político. Para Claudio Zuchovicki, director de BYMA y uno de los analistas con mayor reconocimiento en el ámbito financiero, el país ha evolucionado de debatir cuestiones como “el dólar y el riesgo país” hacia temáticas más específicas, tales como la competitividad y el acceso al crédito.
No obstante, durante una conversación en el programa Sin Manual, Zuchovicki advirtió que aún queda un gran desafío por superar: lograr que la liquidez del sistema financiero se canalice hacia la economía real.
Uno de los momentos más críticos de la charla se produjo cuando se refirió al impacto del blanqueo y la regularización de activos. Para Zuchovicki, la entrada de divisas al sistema bancario representa solo la primera fase de un proceso que aún no se ha completado.
“Es algo interesante. No tengo la cifra exacta, pero la gente compró dólares. Creo que a razón de mil millones… pero eso queda en el banco”, precisó Zuchovicki, subrayando el cuello de botella que obstaculiza una recuperación más ágil.
Para el analista, la verdadera cuestión a abordar por parte del Gobierno y las entidades financieras es movilizar esos recursos: “Lo que falta es que ese dinero que se encuentra en el banco genere un crédito para una empresa, para que esta arriesgue capital y genere trabajo… es decir, transformar el ahorro en inversión productiva”, expresó con firmeza durante el programa.
Zuchovicki considera que Argentina está atravesando un momento histórico sin precedentes, donde el “rumbo” económico no está en discusión, sino su implementación. A su juicio, la sociedad argentina ha empezado a aceptar nociones que anteriormente eran consideradas tabú, como el equilibrio fiscal y el respeto por los contratos.
“Cuento con 40 años de experiencia en el mercado y es la primera vez que veo que se debate la metodología… y considero positivo que se discuta la velocidad. Pero ahora se cuestionan temas que antes no eran objeto de conversación: impuestos, ingresos brutos, competitividad”, argumentó. Comparó esta situación con la dinámica de años anteriores: “Antes la discusión giraba en torno a cuánto valía el dólar, cuáles eran las proyecciones del riesgo país… hoy el foco son los balances”.
A lo largo de la entrevista, el analista también realizó declaraciones contundentes respecto al papel del empresariado y su interacción con el poder político. Zuchovicki fue claro al distinguir entre quienes crean valor y aquellos que dependen del Estado:
– Sobre la política: “Un empresario de verdad no habla de política. Hay empresas centenarias que han sobrevivido a guerras… tienen la flexibilidad necesaria para interpretar el diagnóstico y adaptarse a tiempo”.
– Sobre el privilegio: “El que depende totalmente de la política es un prebendario, alguien que realmente necesita de la política. Pero aquellos que perduran en el tiempo suelen estar más allá de eso”.
Zuchovicki concluyó su análisis recordando por qué el crédito hipotecario y corporativo aún no han despegado. “Argentina carece de inversores de largo plazo”, afirmó, advirtiendo que la ausencia de una moneda fiable constituye el mayor impedimento.
Para él, el futuro de esta nueva fase económica residirá en la utilización de instrumentos como el UVA+: “El inversor aspira a superar levemente la inflación; quien adquiere el activo cree que si toma financiamiento e invierte en algo que le genere más rendimiento, está creando riqueza.”









