Esta maniobra parece diseñada para contrarrestar la ofensiva del peronismo, que intenta incluir una resolución en la sesión para solicitar la interpelación de Adorni, acompañado de una “moción de censura” para destituirlo.
En este contexto, los bloques aliados, como el PRO y la UCR, se muestran reacios a ser vistos como desestabilizadores, pero comienzan a manifestar su impaciencia ante la estrategia del gobierno.
Dentro del oficialismo, existe incertidumbre sobre cómo mantener unida a la mayoría de los 44 senadores, y crece el rumor de que, si el presidente no toma una posición decisiva en los próximos días, se reunirán los 37 senadores necesarios para destituir a Adorni.
El bloque libertario expresa preocupación por un posible efecto dominó que podría resultar en la caída del ministro. Reconocen que los aliados podrían respaldar la decisión de no sesionar el jueves para frenar el avance del peronismo, aunque no hay garantías de que este asunto no resurja la semana siguiente con deseos de destitución o, al menos, de interpelación.
Además, la propuesta de Bullrich de apresurar una sesión informativa para que Adorni comparezca en el Senado el 2 de julio se ha encontrado con la resistencia del jefe de Gabinete. Por ello, Bullrich ha anticipado su intención de suspender la sesión del jueves, buscando dar más margen a la Casa Rosada para resolver la situación del funcionario investigado.
Un legislador oficialista anticipó que “va a ser una muerte lenta; si no es ahora, será la semana siguiente o la otra”, en relación a la inminente situación en la Cámara alta.
Tanto el PRO como la UCR y diversos bloques provinciales evitan pronunciarse sobre el pedido de interpelación. Desde el espacio macrista han preferido el silencio posterior a un contundente comunicado en el que solicitaron la renuncia de Adorni, aunque se ha filtrado que apoyarían la moción si el jefe de Gabinete continúa en funciones.
Los radicales han anunciado que se reunirán antes de la labor, pero anticipan que el tiempo se agota para Adorni. Un senador dejó entrever: “Si no es esta semana, será la otra”.
Por su parte, desde Provincias Unidas enfatizan que, aunque la opinión pública sobre el jefe de Gabinete es negativa, no están dispuestos a alinearse detrás del peronismo en su pedido de interpelación.
José Mayans, líder de Unión por la Patria, parece decidido a avanzar con el proyecto de resolución que busca la destitución de Adorni, quien, tras presentar su declaración jurada, reconoció no haber declarado más de US$ 500 mil. El formoseño busca exponer a aquellos senadores que se resisten a apoyar la destitución. La suspensión de la sesión podría ofrecer una salida al oficialismo, aunque es evidente que tal decisión obstaculizará la agenda legislativa del Gobierno.
Entre los senadores, quien expresó su indignación respecto al escándalo de Adorni fue el santacruceño José María Carambia. “Nunca vamos a salvar a ese idiota impresentable”, expresó Carambia, quien tiene negociaciones directas con la Casa Rosada y suele tener un rol protagónico en la toma de decisiones. La frustración es palpable debido al trato que recibe su provincia.
En la Cámara baja, se siguen de cerca las negociaciones en el Senado, ya que un avance hacia la interpelación y moción de censura podría influir en aquellos diputados que aún no se han decidido respecto a la sesión solicitada para el 23 de junio, donde se pretende tratar un conjunto de iniciativas para expulsar a Adorni.









