En la conversación, el joven piloto se refirió a su adaptación a la vida en el Principado, a la atención pública que ha ganado desde su arribo a la categoría, así como a las actividades que realiza cuando tiene una semana sin carrera. Mónaco se ha convertido en su base durante la temporada; sin embargo, Colapinto manifestó que su cotidianeidad en ese lugar dista mucho de la vida que llevaba anteriormente. Cuando se le preguntó si mantenía plantas en su hogar, respondió de forma humorística: “No hay plantas. Ya no hay. No hay verde”. Incluso bromeó al señalar que el único oxígeno de su departamento procede del aire acondicionado.
Esta anécdota derivó en una reflexión más profunda sobre su vínculo con Mónaco. “Si bien capaz no soy muy fan de Mónaco, de donde vivo, porque es una vida un poco falsa a lo que yo estaba acostumbrado y no es lo que yo conocía”, expuso el argentino. Sin embargo, con el tiempo, indicó que ha aprendido a sentirse cómodo en ese entorno tan particular.
Colapinto resaltó que el atractivo del área reside fuera de la lógica urbana y social típica del Principado. Hizo énfasis en la cercanía de las montañas y el mar, dos elementos que le permiten desconectarse de la dinámica exigente del calendario. “Me fui acostumbrando y me es fácil desconectar donde estoy”, aseguró.
Para Franco Colapinto, los períodos sin actividad de Fórmula 1 son escasos; no obstante, intenta utilizarlos para alejarse del deporte en sí. En ese sentido, contó que aprovecha las condiciones naturales de la región para realizar entrenamientos, caminar, ir a la playa o simplemente disfrutar de un día fuera de la rutina competitiva.
El bonaerense comparó algunos paisajes cercanos a su hogar con los de Mallorca, aunque aclaró que existen diferencias. “Tiene su parte un poco mallorquina, con las montañas, con el mar”, describió. Según explicó, ese entorno le facilita tanto su preparación física como sus momentos de descanso, algo que considera fundamental tras semanas intensas de viajes, presión y compromisos con el equipo.
“Para entrenar es muy divertido, para salir a caminar, para ir a la playa, para pasar un día desconectado un poco de la vida y desconectar un poco con la naturaleza también es fácil”, enumeró el joven piloto.
En su vida en Mónaco, José María “Pechito” López desempeña un papel fundamental. El piloto argentino del Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA ha llegado a convertirse en una figura central para Colapinto. “Lo amo a Pechito. En Mónaco es, al final, la única persona que tengo y siempre me cuidó mucho desde que llegué”, expresó el joven oriundo de Pilar.
La relación entre ambos va más allá de un saludo casual entre dos destacados representantes del automovilismo argentino. Colapinto reveló que aprovechan las semanas libres para entrenar juntos y pasar tiempo alejado de los circuitos. Además, también mencionó a Carli (Carla Fiandrino), la pareja de López, y a Imola, la perra del piloto, a quien describió como su favorita.
Colapinto valoró el ejemplo deportivo que representa López para él. “Es de las personas que admiro mucho como deportista, como persona”, subrayó. En particular, destacó la disciplina que López mantiene en su vida diaria y su continua ambición a pesar de una exitosa carrera llena de trofeos y triunfos.
“Cómo, a pesar de haber llegado y haber ganado mucho, sigue con una motivación muy grande para seguir corriendo, seguir ganando, seguir invirtiendo”, explicó Colapinto. López fue coronado campeón de la Copa Mundial de Turismos en 2014, 2015 y 2016, además de haber ganado dos títulos del Campeonato Mundial de Resistencia en las temporadas 2019-2020 y 2021. Esta trayectoria tan cercana constituye un referente para el piloto de Fórmula 1.
La conversación también abordó el cambio en la exposición pública que ha conllevado su participación en la máxima categoría del automovilismo. Cuando se le preguntó si había aprendido a manejar su nueva fama, Colapinto respondió de inmediato: “No soy famoso. Soy piloto”. Sin embargo, reconoció que la visibilidad tiene un impacto en algunas de sus decisiones, especialmente durante sus visitas a Buenos Aires.
A pesar de su creciente reconocimiento, mencionó que esto no le impide salir, ir al cine o sacarse fotos con los aficionados. “Yo por lo general siempre hago lo que quiero, no me afecta que me conozca alguien”, afirmó. También agregó que disfruta saludar a quienes se acercan y que no le molesta tomarse una foto cuando se lo piden.
“Cuando te empieza a conocer un poco la gente, tenés que tomar medidas y capaz las decisiones de lo que hacés pueden afectar otro tipo de cosas y tenés que tener un poquito más de cuidado”, concluyó.









