El análisis de Carlos Castagneto profundiza en una fractura estructural dentro del esquema económico vigente: la creciente brecha entre el sector financiero y la economía real. Según el legislador, mientras ciertos nichos logran rentabilidad mediante la especulación o actividades primarizadas, la economía que sostiene el día a día de los argentinos se desmorona. Esta desconexión no es solo estadística, sino que representa un modelo que prioriza la acumulación de capital volátil por encima de la inversión productiva en valor agregado.
En cuanto al tejido social, Castagneto advierte que las consecuencias del cierre de pymes son devastadoras y de largo alcance. Las pequeñas y medianas empresas no solo son las principales generadoras de empleo genuino, sino que constituyen el corazón de las economías regionales. Su desaparición desarticula comunidades enteras, fomenta la informalidad laboral y destruye el conocimiento técnico acumulado por décadas de industria nacional, transformando trabajadores calificados en mano de obra precarizada.
Finalmente, el dirigente de Unión por la Patria reflexiona sobre la inviabilidad del modelo oficial a largo plazo debido a la ausencia de una estrategia de mercado interno. Para Castagneto, sin una recuperación del consumo que traccione la producción, el ciclo económico entra en un espiral de estancamiento. La falta de incentivos para producir localmente condena al país a una dependencia extrema de las importaciones y del endeudamiento, factores que, en su diagnóstico, aseguran el fracaso del plan económico actual al no poder garantizar un crecimiento sustentable con inclusión social.









