Bandurria Norte no cuenta con pozos en producción en este momento y se convertirá en el primer desarrollo de Vista fuera de su núcleo operativo en la formación, lo que requerirá extender la infraestructura de la empresa hacia una nueva zona dentro del yacimiento. El proyecto también incluye inversiones en infraestructura para el tratamiento y transporte de petróleo y gas, que abarcan una batería con capacidad para procesar alrededor de 40.000 barriles diarios, una estación compresora, oleoductos y gasoductos, obras esenciales para conectar el nuevo bloque con la red existente.
Este anuncio se alinea con la estrategia de expansión de Vista, que Galuccio estableció en 2017, logrando posicionarse en pocos años como el principal productor independiente de petróleo y el mayor exportador de crudo del país, con un crecimiento sustentado principalmente en el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Hasta la fecha, Vista ha invertido cerca de US$7000 millones en Argentina, produce más de 160.000 barriles equivalentes diarios y destina más del 70% de su producción de petróleo a la exportación.
La solicitud se presenta en un contexto en el que el Gobierno, en febrero, amplió el alcance de las actividades cubiertas por el RIGI y prorrogó su vigencia un año más hasta el 8 de julio de 2027. Esta extensión busca acelerar las inversiones en Vaca Muerta, incorporando la explotación y producción de nuevos desarrollos hidrocarburíferos como actividades elegibles, además de aumentar el umbral de inversión mínima de US$200 millones a US$600 millones.
El RIGI fue establecido en 2024 como parte de la Ley de Bases, con el fin de atraer inversiones extranjeras directas superiores a los US$200 millones, ofreciendo a cambio estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años. Desde su implementación, se ha convertido en la principal vía de financiamiento para los proyectos de gran envergadura en Vaca Muerta, que requieren desembolsos millonarios con plazos de repago que exceden el ciclo político argentino.
Los incentivos del RIGI incluyen la reducción del impuesto a las ganancias del 35% al 25%, el pago del IVA mediante certificados de crédito fiscal transferibles y la posibilidad de computar la totalidad del impuesto al cheque como crédito en Ganancias. Asimismo, se prevén exenciones en derechos de importación y exportación, aunque en el segundo caso, las retenciones solo se eliminan durante los primeros tres años.
Sin embargo, el beneficio más apreciado por los inversores internacionales es el acceso gradual a la libre disponibilidad de las divisas generadas por las exportaciones: 20% en el primer año, 40% en el segundo y 100% a partir del tercero, un esquema diseñado para certificar la estabilidad cambiaria en un país con un historial de restricciones al repatriado de dividendos. A cambio de estos beneficios, las empresas deben comprometer una inversión mínima y desembolsar al menos el 40% del monto total en los dos primeros años del proyecto.
La noticia sobre Vista coincide con la divulgación del Boletín Oficial que aprobó el proyecto Rincón de Aranda, de una conocida petrolera, que tiene previsto realizar una inversión de US$4521 millones para incrementar la producción de petróleo en Vaca Muerta.
Este proyecto está incluido en el RIGI bajo la categoría de Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo (Peelp), con un umbral de entrada de US$2000 millones y la obligación de desembolsar el 20% en los primeros dos años. A cambio, ofrece beneficios algo más favorables que el esquema general, tales como la exención de derechos de exportación desde el segundo año, el libre acceso a las divisas de exportación sin restricciones a partir del tercer año y la posibilidad de extender la estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria de 30 a 40 años.
Los beneficios restantes —la reducción del impuesto a las ganancias del 35% al 25%, el pago del IVA mediante certificados de crédito fiscal y la tributación de dividendos del 7% durante los primeros siete años, con una reducción a 3,5% después— son similares en ambas categorías.









