Desde Balcarce 50 se informa que el objetivo es acelerar un conjunto de reformas relacionadas con la desregulación, la reducción del gasto público y modificaciones normativas que el oficialismo considera parte de la “batalla cultural” libertaria.
Entre las iniciativas que el Ejecutivo proyecta enviar al Congreso se encuentra la derogación de la ley de Etiquetado Frontal, aprobada en 2021. Esta norma exige que los productos alimenticios y bebidas muestren sellos negros que advierten sobre excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías. En la Casa Rosada se considera que dicha ley implica una sobre regulación estatal y se reconoce la presión de la industria alimentaria para cambiar el esquema actual.
El Gobierno busca anular la ley de Etiquetado Frontal en su totalidad. Además, indica que uno de los problemas principales del sistema vigente es la falta de criterios uniformes con otros países de la región. Mientras Argentina emplea octógonos negros, Chile utiliza un sistema de “semáforo” y Brasil aplica parámetros diferentes para advertencias nutricionales. Según explican autoridades oficiales, esta diversidad obliga a las empresas a diseñar envases distintos para cada mercado.
La intención de derogar la ley de Etiquetado Frontal se suma a otros movimientos recientes del oficialismo en materia de desregulación. Esta semana, La Libertad Avanza logró avanzar en Diputados con la conocida como “ley Hojarasca”, impulsada por Federico Sturzenegger, que elimina varias normas consideradas obsoletas o sin aplicación práctica.
Simultáneamente, Milei y Adorni revisaron la estrategia parlamentaria del oficialismo y cómo interactuar con sectores dispuestos al diálogo para obtener apoyo en futuras iniciativas. En la Casa Rosada se reconoce que, a pesar de los logros legislativos recientes, el Gobierno sigue dependiendo de negociaciones constantes con gobernadores y bloques aliados para mantener la mayoría en cuestiones delicadas.









