Los estudios indican que este desgaste afecta incluso a segmentos del electorado oficialista, donde se observan signos de fatiga ante las medidas de ajuste, la disminución del poder adquisitivo y las dificultades para llegar a fin de mes. Aunque el oficialismo mantiene un núcleo duro, la principal incógnita hacia el futuro radica en su capacidad para conservar apoyo político si la recuperación económica no se traduce en mejoras para los ingresos y el consumo.
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora revela que la economía empieza a desempeñar un papel electoral definitorio. Un dato contundente del informe muestra que el 63% de los encuestados opina que el Gobierno debería cambiar su enfoque económico actual, y más del 60% predice que sus decisiones sobre el voto presidencial de 2027 dependerán de factores económicos.
La encuesta detalla que 28,3% se basará en la situación económica del país, 17,9% lo hará en función de un posible cambio de rumbo, y 14,2% considerará la situación económica de su hogar. Estos indicadores contribuyen a consolidar un escenario donde el desempeño económico es el eje central de la próxima contienda presidencial.
El estudio también subraya el deterioro de la economía familiar. Un 85,1% sostiene que sus salarios no alcanzan a cubrir el impacto de la inflación, y un 64,4% asegura que sus ingresos solo son suficientes hasta el día 20 del mes. Incluso entre los votantes libertarios de 2025, un 66,2% siente que los salarios continúan cayendo frente a los precios.
La percepción social sobre la inflación también comienza a impactar la credibilidad del Gobierno. Un 70,6% piensa que las cifras del INDEC no reflejan la realidad cotidiana, y más de la mitad de los encuestados se considera parte de sectores de bajos o medios bajos de la estructura social.
La encuesta realizada por Proyección Consultores indica que el desgaste económico está afectando de manera directa la legitimidad política del Gobierno. El Índice de Confianza Pública bajó de 2,08 puntos en febrero a 1,88 en mayo, desplazándose de una zona de ‘confianza moderada’ a ‘desconfianza’.
Además, el estudio muestra una caída en casi todos los indicadores vinculados a la gestión gubernamental. La evaluación positiva del Gobierno descendió del 58,5% al 34%, mientras que la percepción favorable sobre el impacto de las políticas oficiales cayó del 67,3% al 24,7%. También se redujeron la confianza en la capacidad del Gobierno para resolver problemas y la idea de que ‘el rumbo es correcto’.
Pese a la desaceleración de la inflación en abril, los precios todavía no logran bajar significativamente. Un dato particularmente delicado para la Casa Rosada proviene de su propio electorado. Según el consultor Manuel Zunino, Javier Milei ya presenta una imagen negativa que alcanza casi el 30% entre quienes lo votaron en 2023, y un 37% entre los votantes de Patricia Bullrich, siendo la situación económica la causa principal de este desgaste.
El informe también revela un cambio en las prioridades de la sociedad. Si al principio de su gestión el foco estaba en estabilizar la economía y controlar la inflación, ahora la atención se ha desplazado hacia los salarios, el empleo y la capacidad de consumo. Al mismo tiempo, un 75,5% sostiene que su situación económica ha empeorado o se mantiene igual de mala, y un 61,4% cree que Argentina vive una crisis económica.
Otro dato relevante es que la ciudadanía comienza a señalar al Gobierno como responsable del deterioro económico. Un 49,1% culpa al oficialismo por la actual situación, mientras que un 34,2% la responsabiliza a la oposición y la gestión anterior.
Adicionalmente, un estudio de Giacobbe y Asociados subraya el ‘umbral de tolerancia’ económica que enfrenta el Gobierno. Uno de los principales riesgos políticos para Milei de cara a 2027 radica en cuánto tiempo más la sociedad podrá soportar el deterioro económico antes de reflejarlo en su decisión de voto.
El dato más impactante indica que un 41,9% de los encuestados afirma que ya no puede soportar más la situación económica actual, acompañado de un 15,1% que solo puede resistir seis meses y un 8,2% que sostiene que podría aguantar un año más. La combinación de estos segmentos genera un panorama potencial de más del 65% de votantes que podrían intensificar su descontento si no perciben mejoras económicas antes de las elecciones.
El informe también refleja que el desgaste empieza a influir en la percepción ideológica del oficialismo. Al preguntársele a la gente que defina ‘liberalismo’ en una sola palabra, el término más frecuentemente elegido fue ‘pobreza’, junto con ‘corrupción’ y ‘delincuentes’. La conclusión es que el reto principal del Gobierno no se limita a mantener la estabilidad macroeconómica, sino a lograr que la recuperación se sienta concretamente en el bolsillo de la población antes de los próximos comicios.
Un relevamiento nacional adicional también valida la percepción de un deterioro en el clima social y político. De acuerdo con el estudio de Managemente & Fit, el 51,6% de los encuestados manifestó preferir un cambio de gobierno en las próximas elecciones presidenciales, mientras que solo el 14,8% respaldaría la continuidad del rumbo económico actual.
Incluso entre quienes aún apoyan al oficialismo, el respaldo depende de cambios. Un 28% sostiene que votaría nuevamente al espacio libertario solo si se introducen modificaciones en ciertas políticas económicas.
La desaprobación del Gobierno alcanzó el 54,3%, el nivel más alto desde el inicio de la gestión, mientras que la imagen positiva de Javier Milei descendió hasta el 29,8%. La confianza general en el Gobierno pasó del 46,5% al 38,9%.
La encuesta indica un cambio en el ánimo social: por primera vez, las expectativas negativas sobre el futuro del país superan a las positivas, con solo un 33,9% creyendo que la economía mejorará en el futuro.
Simultáneamente, la inflación se ha consolidado como la principal preocupación nacional, con las dificultades para llegar a fin de mes siendo el problema cotidiano más mencionado por los encuestados. Las preocupaciones relacionadas con ingresos y situación financiera representan el 77,1% de las angustias diarias de los argentinos.
En resumen, las encuestas revelan que, si bien la estabilidad macroeconómica sigue siendo valorada por una parte importante de la sociedad, el desgaste en los salarios, el consumo y la economía familiar comienza a afectar tanto la imagen de Javier Milei como las tendencias de voto hacia 2027.









