Gracias a una colaboración entre diversas organizaciones y empresas, Mora pudo levantar su vivienda utilizando 850 bloques elaborados con 7,5 toneladas de plástico reciclado. Después de años de empeño, la casa fue finalmente entregada en mayo de 2018.
Este proyecto contó con la participación de entidades como Hábitat para la Humanidad, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto. Los bloques utilizados se fabricaron a partir de residuos, como botellas, bolsas y envases de plástico que, de no haberse reciclado, habrían terminado en vertederos.
Los bloques son encastrables, permitiendo que se apilen unos sobre otros para formar las paredes, similar a un sistema de juego de construcción. En total, se emplearon aproximadamente 850 bloques para completar la vivienda.
La construcción de la casa fue posible gracias a la dedicación de trabajadores y voluntarios que contribuyeron con más de 800 horas de labor. Estos esfuerzos abarcaron desde el armado de los bloques hasta la construcción de las paredes y otras tareas esenciales para finalizar la edificación.
Si bien el plástico reciclado fue fundamental para las paredes, la vivienda también incluyó materiales convencionales. Se realizaron los cimientos y se instalaron el techo, las conexiones eléctricas y sanitarias, además de puertas, ventanas y otros acabados necesarios para hacerla habitable.
Una vez finalizada la estructura, las paredes se revestieron y pintaron, logrando que, desde el exterior, la casa tenga un aspecto muy similar al de cualquier vivienda tradicional.
Después de casi una década de esfuerzo y ahorro, Cindy Mora finalmente pudo mudarse con su hijo a su propio hogar en 2018. Más allá de satisfacer la necesidad familiar, este proyecto ejemplifica la capacidad de reutilizar residuos plásticos en la construcción de viviendas.









