Para la legisladora y secretaria nacional del PJ, el espacio ha perdido capacidad para interpretar la crisis que afecta a los sectores populares y, antes de discutir candidaturas, debe volver a definir qué proyecto desea ofrecer a la sociedad. “Si no, terminamos con un gobierno de parches, como el que ya tuvimos”, afirma recordando la presidencia de Alberto Fernández.
A pesar de esa autocrítica, no titubea al señalar quién considera que debe liderar esa reconstrucción: “Creemos que Cristina es quien mejor puede visualizar los tiempos que se vienen”.
García recibió a un medio en su despacho del Congreso. Durante la entrevista, subrayó la necesidad de retomar una agenda enfocada en el trabajo y la distribución del ingreso, reivindicó el papel de los trabajadores como fundamento histórico del peronismo, criticó el accionar de la CGT y admitió que la derrota sufrida en 2023 abrió un debate que el partido aún no ha logrado resolver.
Dentro de este marco, confirmó que el PJ está trabajando en una estrategia jurídica e internacional para intentar revertir la inhabilitación de Cristina Kirchner y habilitarle una nueva candidatura: “Tiene que seguir siendo quien marque el rumbo político del peronismo”, declaró.
Asimismo, defendió las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como un mecanismo necesario para ordenar la interna y rechazó la reforma electoral que impulsa el Gobierno.
−¿En el PJ se están evaluando estrategias jurídicas para que Cristina Kirchner pueda ser candidata el año que viene?
−Sí, estamos trabajando en tres frentes. Uno es el plano territorial, con nuestra presencia en San José 1111, para evitar que se naturalice lo que consideramos una detención arbitraria e injusta. El segundo es el judicial, donde colabora el equipo jurídico de Cristina. Y el tercero es el internacional.
Creemos que la causa fue amañada y que la Corte ni siquiera examinó el expediente en profundidad. No puedo prever el resultado de ninguna de esas estrategias, pero sí puedo afirmar que buscamos mantener vigente el reclamo. Cuando Cristina anunció que iba a ser candidata en la tercera sección electoral, una semana después la detuvieron. Si su candidatura hubiera sido inocua, eso no habría ocurrido.
−Usted mencionó el plano internacional. ¿Puede proporcionar más detalles sobre esa estrategia?
−Estamos ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. También contamos con el apoyo de quien fue abogado de Lula Da Silva, y vamos a recurrir a todos los organismos internacionales donde podamos denunciar lo que consideramos una proscripción.
−Axel Kicillof es, según las últimas encuestas, el dirigente peronista con mejor imagen. ¿Debería ser él el candidato del peronismo el año que viene?
−Bueno, él planteó que lo mejor para el peronismo sería ir a una PASO. Yo creo en eso, porque además de ser una ley nuestra, es lo que más fácilmente dirime la representatividad de los dirigentes. Si no, ¿de qué otra manera? Después hay quejas con el dedo.
Axel es un dirigente con excelente desempeño, pero hay otros que también están comenzando a dar batalla, y nosotros somos un frente, donde también está el Frente Renovador, por ejemplo. Falta mucho tiempo todavía. Antes de discutir candidaturas, necesitamos acordar qué políticas vamos a implementar. Si no, terminamos con un gobierno de parches, como el que tuvimos. Hay dos temas centrales. El primero es la deuda con el FMI. Creemos que el esquema de pagos será inviable y, mientras se priorice esa deuda, será muy difícil destinar recursos a salud, educación y otras políticas públicas. El segundo es la Justicia. No digo que todo el Poder Judicial funcione de la misma forma, pero creo que existe una estructura que ha operado políticamente durante años. Habrá que observar también qué sucede con los pliegos que impulsa el Gobierno, ya que, a mi entender, buscan consolidar ese esquema.
“Nunca en el peronismo la unidad está descartada”
−¿Cómo explica que en el Senado parte del bloque del PJ haya apoyado la mayoría de los pliegos enviados por Javier Milei, incluida la prórroga de Carlos Mahiques como juez de la Casación?
−Creo que esa discusión seguirá existiendo. Cada pliego debe ser analizado para distinguir cuáles son inocuos y cuáles son parte de una estrategia para blindar un determinado esquema judicial. Tengo plena confianza en el bloque del Senado y estoy segura de que esa discusión ya se está llevando a cabo.
−¿La unidad en el PJ no está descartada?
−Nunca en el peronismo está descartada la unidad; siempre hemos luchado en distintas batallas. Cuando afirman que el peronismo nunca implementó las PASO, eso es falso. En 2023 fue Sergio Massa con Juan Grabois a una PASO, una contienda. También tuvimos la experiencia con Florencio Randazzo, que al reclamar el sello del PJ y el número de lista, generó Unidad Ciudadana. No es la primera vez que hay contienda o tensión interna en el peronismo. Tampoco se descarta una lista única. El año pasado también se especuló con que no habría acuerdo en la provincia de Buenos Aires y finalmente lo hubo.
−¿La búsqueda de unidad está relacionada con no facilitar la reelección de Milei?
−Siempre es preferible que las fuerzas del campo nacional compitan unidas, porque eso mejora las posibilidades electorales. Pero no es una condición excluyente. También recuperamos el gobierno con Unidad Ciudadana.
−¿Podría el kirchnerismo competir con un sello diferente al del PJ?
−No. Que el PJ haya atravesado conflictos internos en el pasado no implica que vaya a ocurrir ahora ni que pensemos competir con otro sello. Hoy, toda la actividad del partido está enfocada en fortalecer al PJ, en función de las problemáticas de la sociedad, y no en discusiones entre dirigentes.
−¿Está de acuerdo con la reforma electoral que propone el Gobierno?
−Lo primero que destaco es que el sistema electoral no puede permanecer indefinido a esta altura del año. No obstante, la discusión no puede darse solo en torno a mantener o eliminar las PASO. También debe incluir la reforma de los partidos políticos y su financiación. Este Gobierno ha construido, desde el primer día, un discurso en contra de la política y de los partidos. La democracia se sostiene sobre los partidos políticos. Si se los desfinancia, la política acaba en manos de quienes poseen recursos privados para financiar campañas. Esto es parte de un plan conjunto. Primero fue la Ley Bases, luego otras reformas como la Ley de Glaciares y ahora la Ley de Tierras. Todas son partes de una misma estrategia que, a mi entender, favorece intereses privados y externos.
−Entiendo que están en contra de toda la reforma electoral propuesta por el Gobierno. ¿Lo conversaron con los gobernadores peronistas? Algunos de ellos, como Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, ya anticiparon su apoyo.
−Nosotros nos oponemos a eliminar las PASO, ya que representan el único medio viable que tenemos para asegurar la representatividad de quienes desean competir. Esa es nuestra razón. Sin embargo, hay gobernadores que han manifestado, como mencionas, que están a favor de eliminar las PASO por dos motivos. Primero, porque el Gobierno les ejerce presión con diferentes acciones y ya hemos escuchado opiniones a favor de la eliminación de algunos gobernadores como Jalil y Gustavo Sáenz. Estos legisladores suelen ser funcionales al Gobierno; son los que se sientan en las sesiones para darle quórum o votar todas las medidas del Gobierno. Por un lado, se sienten cómodos en su relación con el Gobierno, esperando alguna retribución por aprobar sus leyes, cosa que hasta ahora no ha sucedido. El otro aspecto tiene que ver con un error del propio peronismo: haber desacoplado las elecciones provinciales de las nacionales. Esa decisión terminó fragmentando al espacio y debilitando su carácter federal. Pasamos de gobernar 15 provincias a quedarnos con cinco. Esa fragmentación puede facilitar la llegada de legisladores a algunos gobernadores, pero no fortalece un proyecto nacional.
“Cristina tiene que seguir siendo quien marque el rumbo político del peronismo”
−¿Rechaza también el desdoblamiento de la elección de la provincia de Buenos Aires?
−Por uno, habla sus hechos: el año pasado, cuando se dio esta discusión en la provincia de Buenos Aires, yo no solo me manifesté públicamente en contra del desdoblamiento, sino que presenté un proyecto de ley de concurrencia. El peronismo no puede aparecer desarticulado en mil pedazos. Aunque es cierto que el resultado electoral de la provincia de Buenos Aires fue favorable a los territorios y a los intendentes, debilitó el peso nacional de la provincia. Cuando prevalecen los intereses locales, lo que dificulta revertir posteriormente el resultado a nivel nacional. Es complejo.
−Muchos dirigentes del PJ del interior, incluso gobernadores, critican que el partido se ha vuelto demasiado centrado en el AMBA. ¿Comparte esa apreciación?
−No. Recuerdo la época de Alberto Fernández como presidente del partido. En la sede de Matheu rara vez se abría y el partido no convocaba a los sectores de la sociedad con problemas. Hoy, el partido tiene una convocatoria abierta. Por ejemplo, este lunes convocamos a representantes de todas las provincias, legisladores y organizaciones para defender la Ley de Tierras. Esa ley nos llevó diez años construir y estableció un límite a la compra de tierras por parte de extranjeros. Reformarla implica ceder parte del territorio nacional.
El peronismo se ha desordenado y se ha alejado de su razón histórica: representar a los trabajadores.
−Si Cristina Kirchner no pudiese competir, ¿quién podría expresar mejor su proyecto político?
−Es muy difícil, ya que no se puede trasladar la conducción. Cristina tiene que seguir siendo quien marque el rumbo político del peronismo. Ha librado una lucha durante años contra los poderes concentrados y por eso se encuentra en la situación en la que están hoy. Si continúa la proscripción y no puede ser candidata, no puede quedar excluida de la discusión sobre el futuro del peronismo.
−Durante décadas, el peronismo representó a los sectores populares. ¿Cree que sigue siéndolo?
−No, considero que actualmente enfrentamos dificultades. Nuestro último gobierno dejó en claro que no interpretamos la crisis que atravesaban los sectores populares. No creo que esto se trate de un debate sobre planes de empleo. Los sectores populares son todos: la persona que trabaja en una empresa, quien lo hace en una fábrica, o aquel que se encuentra con un plan de empleo miserable. Todos son parte de esa realidad. Como lo indicó Cristina en un documento, el peronismo se ha desordenado y se ha alejado de su razón histórica: representar a los trabajadores. Soy bastante crítica de las acciones de la Confederación General del Trabajo (CGT). Tiene que poder hacer frente a este modelo, porque son los trabajadores los que están quedando en la calle y ellos son los únicos que pueden modificar la situación que enfrentamos. Si hay producción, hay trabajo. Si hay trabajo y producción, hay consumo. Y es un ciclo virtuoso. Entre el peso de la deuda y la falta de respuesta de quienes representan a los trabajadores, la voluntad electoral de muchos sectores se ha vuelto muy volátil.
−¿Qué cree que ha cambiado para que muchos jóvenes de barrios populares no tengan una identificación automática con el peronismo?
−El tiempo ha pasado. La última experiencia de un gobierno que amplió derechos y promovió la inclusión culminó en 2015. Han transcurrido 11 años, y se trata de una generación. Muchos jóvenes no han visto lo que significa un gobierno con voluntad de inclusión. Han sido testigos del gobierno de Macri y luego de un gobierno inexacto del peronismo, incompleto, y luego el Gobierno de Milei. Creo que esta situación ha generado desánimo. Recuerdo que en la provincia de Buenos Aires intentamos legislar en favor de los trabajadores de plataforma, de los Rapis. En una reunión con ellos, no querían saber nada porque consideraban que eran más libres de esa manera. Actualmente, tenemos un sector muy sobredimensionado, ya que no solo se encuentran los jóvenes, sino que también hay personas mayores que no logran conseguir trabajo en otros lugares después de ser despedidos. Esta diversidad complica mucho la organización de ese sector. El trabajo es lo único que ordena a una sociedad, y parece que la carencia de empleo es precisamente lo que desordena. La recuperación del trabajo es nuestro desafío central.
−¿Cuál es la propuesta del peronismo para volver a entusiasmar a la gente?
−Es necesario explicar por qué llegamos hasta aquí. La apertura de las importaciones está impactando en sectores como el textil, el calzado o el mueble. Esto ha llevado a cierre de comercios y caída de la producción. No alcanza con una consigna escrita en una pared; es fundamental crear conciencia para que esta experiencia no se repita. También hay que mencionar las consecuencias concretas. Se han eliminado programas de atención y medicación oncológica. Estamos hablando de salud y vidas. A los jóvenes también hay que preguntarles cómo están sus abuelos, si llegan a fin de mes o si pueden acceder a sus medicamentos. Es necesario fomentar una conciencia más comunitaria.
“La discusión anterior al equilibrio fiscal es cómo se va a distribuir el ingreso”
−Hay un sector del peronismo que ha comenzado a hablar del orden macroeconómico y equilibrio fiscal. ¿Está de acuerdo con eso?
−Nadie discute la necesidad del equilibrio fiscal. Yo tampoco, pero la discusión previa es cómo se distribuye el ingreso. Si logramos estabilidad y crecimiento, la pregunta es a dónde van esos recursos: si a la producción, a la gente o a seguir beneficiando a quienes más tienen. Néstor Kirchner defendió el equilibrio fiscal, así que no acepto que se nos atribuya irresponsabilidad en este tema. La discusión pendiente es la distribución del ingreso.
−¿Las dificultades del PJ son consecuencias de una crisis de liderazgo, de gestión o de identidad?
−No, creo que después de una derrota, las fuerzas políticas comienzan a resquebrajarse. Nosotros, después de 2023, comenzamos a crujir. Es natural que esto ocurra en todos los partidos políticos. Para nosotros, y para muchos de nosotros, hay un liderazgo claro que es el de Cristina. Sin embargo, hay otros sectores que cuentan con otros liderazgos. El Frente Renovador tiene a Sergio Massa, y el MDF a Axel Kicillof. Bueno, debemos convivir en esa concordancia. Pero sí podemos afirmar que tenemos liderazgo, y creemos que Cristina es quien mejor puede visualizar los tiempos que se avecinan.
−¿Cómo debería resolverse la interna del PJ bonaerense?
−La provincia de Buenos Aires tiene una relevancia decisiva en la construcción nacional. Agrupa cerca del 40% del padrón electoral y una parte muy significativa del PBI. La provincia de Buenos Aires necesita una resolución con candidato y con proyecto. Hoy está sufriendo el ajuste impuesto por el gobierno nacional en la mayoría de los programas provinciales y por la abultada deuda que tiene con la provincia, lo que le impide atender ciertas demandas. Pero también es necesario tener un proyecto para la provincia de Buenos Aires. Debemos reflexionar sobre qué provincia queremos, hacia dónde deseamos ir, qué sectores se deben impulsar, ya que no todos están en las mismas condiciones, y cuáles regiones necesitan apoyo; la provincia es muy diversa, tenemos un conurbano con sus propias necesidades y un interior que presenta otras. De hecho, la costa tendrá que lidiar con los efectos de El Niño debido a las inclemencias climáticas. Hay una gran cantidad de candidatos y creo que se debe resolver de la misma forma que se planteó a nivel nacional, discutiendo primero hacia dónde queremos ir, qué provincia queremos, quién mejor representa eso, y si se mantienen las PASO, se decidirá a través de ellas.
−Si tuviera que convencer a un joven de 20 años de votar al PJ, ¿qué le diría?
-Que hay que recuperar la esperanza. Hay que recuperar la fe. Nada se gana en la vida sin luchar, y además debe ser en un proyecto colectivo, no individual. Que milite donde quiera: en un club, en una sociedad de fomento, en una organización o en un partido político. Lo importante es comprometerse con algo que trascienda lo individual.









