De acuerdo con las proyecciones del mercado, lo más factible es que la Fed eleve la tasa de interés en 0,25 puntos porcentuales, llevándola del actual rango de 3,5%-3,75% al de 3,75%-4%.
Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Fed designado por Donald Trump, parece inclinarse por realizar esta alza, en lugar de reducir las tasas como había sugerido el expresidente. Esto marcaría la primera subida desde julio de 2023.
La consultora Outlier indicó que el aumento en los precios del petróleo ha exacerbado las preocupaciones inflacionarias justo antes de la reunión de la Fed, lo que ha incrementado las probabilidades de una modificación en la tasa. En este sentido, los futuros de tasas ya reflejan más de un 90% de probabilidad en torno a un incremento mínimo de 25 puntos básicos este miércoles, y casi un 80% de probabilidad de otra alza similar en diciembre. Para 2027, se anticipan dos incrementos adicionales.
Outlier también advirtió que si la tasa no se eleva al final de la reunión, Warsh deberá ofrecer una explicación clara que justifique su decisión, para evitar confusiones. “Este último aspecto es precisamente lo que él busca cambiar. Desde su primera conferencia como presidente, enfatiza que la Fed debería hablar menos de sus intenciones y concentrarse en actuar”, señalaron.
Antes de que se confirme cualquier ajuste por parte de la Fed, los bonos estadounidenses ya empezaron a operar con rendimientos más altos, con los títulos a 10 años superando el 5% por primera vez desde 2023, en la anticipación de la decisión del organismo monetario.
Esto tiene implicaciones directas para el entorno financiero argentino, ya que provoca un aumento en el riesgo país y un desarme de posiciones en títulos de naciones emergentes. El indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan, que mide la diferencia entre los rendimientos de Estados Unidos y otros países, experimentó un aumento de 20 puntos en los primeros dos días de la semana, superando los 500 puntos.
“Este panorama de tasas al alza y un petróleo más costoso intensifica el clima de aversión al riesgo a nivel global, debido a los temores por una inflación más alta y persistente,impactando especialmente en activos de mayor riesgo, como los bonos soberanos de alto beta, entre ellos, la deuda argentina”, comentó PPI al referirse a la sensibilidad de la deuda argentina ante cambios en las condiciones del mercado.
Sin embargo, la firma reconoció que los factores internos también influyen en la valuación de los bonos argentinos. “De cara a las próximas sesiones, la decisión de tasas de la Fed será el evento clave. El mercado llega el miércoles con una alta probabilidad de subida y con los Treasuries cerca de máximos. Será crucial observar cuánto de este deterioro global se traslada a los créditos emergentes, en especial a los Globales argentinos”, concluyó PPI.
En un entorno de mayor inestabilidad y un aumento del riesgo país, las posibilidades de que el Gobierno refinancie los vencimientos en el mercado de deuda internacional son escasas. Por lo tanto, el equipo económico deberá seguir en busca de una ventana de oportunidad para abordar los compromisos de 2027.









