Por esta razón, durante el mes de julio, los adeptos a esta filosofía sugieren llevar a cabo un simple ritual: llenar una taza con arroz blanco y ubicarla en un lugar estratégico de la casa. La ubicación es esencial para propiciar la circulación de la energía.
Según esta práctica ancestral, es recomendable colocar la taza cerca de la puerta principal, en el interior de la vivienda, sobre un mueble, repisa o estante.
Este lugar no se elige al azar, ya que para el Feng Shui, la entrada de la casa, o “boca del chi”, es donde ingresa la energía vital que se distribuye en el resto del hogar.
La arquitecta y experta en Feng Shui Anjie Cho nos comentó que la puerta principal actúa como “el portal de la energía”. Mantener esta área despejada facilita la llegada de nuevas oportunidades y, según este enfoque, también de prosperidad.
Además de la taza con arroz, la especialista enfatiza la importancia de mantener la entrada ordenada, limpia y sin obstáculos.
“¿Cuándo fue la última vez que limpiamos la puerta principal, tanto por dentro como por fuera, incluyendo el borde? Se acumula una cantidad increíble de suciedad. Prestar atención a esta zona asegura que la energía positiva pueda ingresar a tu hogar”, advirtió.
Dentro del marco del Feng Shui, el arroz simboliza la abundancia, la capacidad de nutrir y el potencial para generar recursos. Su significado se asocia con su papel histórico como alimento básico y con la fertilidad de la tierra.
Maxine McKenzie, experta en Feng Shui, explicó que “el arroz es un símbolo tradicional de abundancia y alimento”. Por tal motivo, aconseja distribuirlo en diversos recipientes en el hogar como parte de rituales destinados a atraer prosperidad.
Los profesionales en Feng Shui aconsejan que el arroz debe mantenerse completamente seco y no es recomendable añadir agua. La humedad puede provocar la aparición de insectos o el deterioro del alimento. En esta filosofía, los objetos deteriorados simbolizan energía estancada, por lo que se sugiere revisar con regularidad el contenido del recipiente.
Si el arroz se torna de otro color, emite un mal olor o presenta signos de humedad, lo mejor es reemplazarlo por uno nuevo para preservar el ritual.









