Entre enero y junio, el total de vino exportado alcanzó los 102,6 millones de litros, lo que representa un incremento del 14,2% comparado con el mismo tramo de 2025. Este aumento se debe, en gran medida, a un notable incremento en las exportaciones de vino blanco, que crecieron un 47,2% hasta alcanzar 21,3 millones de litros, mientras que el vino tinto mostró una mejora más moderada del 7,9%, con 81,2 millones de litros. En términos de facturación, el semestre finalizó con ingresos de USD 319,5 millones, lo que significa un leve aumento del 2,6% en comparación al año anterior. Esta diferencia significativa (14,2% frente a 2,6%) subraya que, aunque Argentina ha exportado más vino, los ingresos generados han permanecido prácticamente estables.
Esta discrepancia se debe a la caída del precio promedio de exportación, que descendió un 10,2%, pasando de USD 3,47 a USD 3,11 por litro. Este hecho es fundamental para entender la dinámica del semestre: si el precio hubiera permanecido sin cambios, los ingresos habrían crecido a un ritmo más acorde con el volumen exportado. La disminución en el valor del vino vendido impactó considerablemente en las ganancias que debieron surgir del aumento en volumen. En resumen, las bodegas comercializaron un mayor número de botellas y litros a granel, pero a un precio promedio inferior, lo que redujo el impacto en los ingresos.
Este fenómeno, sin embargo, no se aplica de la misma manera en todos los segmentos. El vino fraccionado, que es el que aporta el mayor valor agregado, experimentó un incremento limitado del 2,4% en volumen, alcanzando 70,4 millones de litros, manteniendo su precio promedio relativamente estable con una disminución del 1,1% (de USD 4,23 a USD 4,18 por litro). Esta modalidad de envío fue la que mejor cuidó su rentabilidad durante el semestre.
Por otro lado, el vino a granel fue el segmento que mostró mayores ajustes. Su volumen exportado creció un 52,7%, alcanzando 33,2 millones de litros, lo que explica en gran parte el aumento total. Sin embargo, el precio promedio en este segmento cayó un 21,1%, a solo USD 0,78 por litro. Por lo tanto, el vino a granel se convirtió en el principal motor del volumen exportado, pero a expensas de precios unitarios mucho más bajos, lo que arrastró el precio promedio general hacia abajo y justificó gran parte de la discrepancia entre el aumento de litros y el incremento en dólares.
A diferencia del vino, el mosto concentrado mantuvo un comportamiento más equilibrado entre cantidades y precios. Su volumen de exportación aumentó un 38,3% en el semestre, alcanzando 48.601 toneladas, mientras que su facturación subió un 24,4%, totalizando USD 67,5 millones. Aunque el precio promedio también disminuyó un 10,1%, alcanzando USD 1.389,3 por tonelada, esta caída fue menos impactante que en el caso del vino a granel, permitiendo que el mosto trasladara en mayor medida su crecimiento en volumen hacia los ingresos.
Si se considera el total de mostos, que incluye tanto el concentrado como el sulfitado, la facturación semestral alcanzó los USD 72,9 millones, marcando un incremento del 28,2% en comparación con 2025. Este desempeño fue fundamental para sostener los resultados colegiados del sector: el total de ingresos por vinos y mostos exportados en el semestre llegó a USD 392,5 millones, mostrando un aumento del 6,6%, muy por encima del 2,6% que registró el vino por separado. En términos generales, el mosto se erigió como uno de los pilares en la facturación externa del sector vitivinícola durante los primeros seis meses del año.









