Aunque el índice de precios al consumidor (IPC) acumulado a abril supera la proyección de inflación anual que el mismo Gobierno había estimado para todo 2026, romper con la escalada de precios y estabilizar la situación se presenta como una de las principales metas para el equipo liderado por Luis Caputo.
Los analistas están de acuerdo con el análisis gubernamental. En el último estudio de expectativas del Banco Central, las consultoras calcularon que el IPC de mayo rondará el 2,3%.
La administración actual confía en que una combinación de precios regulados “contenidos” (incluyendo tarifas y combustibles) junto a una estabilización o ligera disminución en los precios de los alimentos, contribuya a frenar la inercia inflacionaria y mejorar las proyecciones para la segunda mitad del año.
Los datos preliminares de mayo parecen ofrecer señales alentadoras. Según la consultora LCG, el rubro de alimentos y bebidas, que tiene el mayor impacto en el costo de vida, registró una disminución del 0,8%, la más significativa en siete días desde mediados de mayo de 2025.
Para fortalecer el proceso de desaceleración, el Ejecutivo ha puesto en marcha una serie de medidas y acuerdos destinados a evitar desajustes en los precios.
Un enfoque clave se centra en las tarifas de los servicios públicos. Aunque se tiene previsto un recorte gradual de los subsidios, en mayo se adoptaron decisiones que mitigan el impacto en las facturas. Aysa, por ejemplo, limitó los aumentos mensuales del servicio de agua en el área metropolitana a un 3%. Por su parte, el Ministerio de Energía instauró un descuento del 75% en el costo del gas para hogares con subsidios en todo el país, mientras que para la electricidad, la asistencia se establece en un 10% este mes.
Adicionalmente, se ha tomado una medida crucial: el Ministerio de Economía ha postergado hasta noviembre el ajuste de tarifas que reflejaría el mayor costo del gas importado por Enarsa. De este modo, buscan evitar que este ajuste se traduca inmediatamente en mayores gastos para los usuarios y, por ende, en el índice de precios.
Asimismo, la decisión de implementar una subida escalonada en las tarifas de colectivos de jurisdicción nacional (2%) y trenes urbanos (18%) a partir de la segunda quincena de mayo también contribuye a diluir el impacto de estos ajustes en el corto plazo.
El precio de los combustibles es otro aspecto que el Gobierno está monitorizando atentamente. Luego de un aumento del 25% en marzo, que influyó considerablemente en la inflación, la situación en abril y mayo ha cambiado: YPF y otras petroleras han convenido mantener los precios casi constantes durante 45 días. Desde el 14 de mayo, el incremento ha sido únicamente del 1%, una decisión que también busca mitigar el efecto en el presupuesto de los ciudadanos y en la inflación.









