Firmado por los presidentes de las tres confederaciones, Aleksander Čeferin, Salman bin Ibrahim Al Khalifa y Víctor Montagliani, el documento establece que el conflicto no se centra en cuestiones financieras ni en decisiones previas sobre los Mundiales o la distribución de recursos. “Esto es algo más fundamental: la integridad del juego y la integridad de quienes son elegidos para liderarlo”, señalaron.
Este pronunciamiento marca un cambio radical en el equilibrio de poder dentro de la FIFA. Hasta el momento, UEFA había liderado la oposición contra Infantino, mientras que las posturas de Asia y Concacaf se mostraban más ambiguas. Ahora, las tres confederaciones han consolidado una crítica institucional hacia la gestión del presidente de la FIFA.
Uno de los aspectos más contundentes de la carta se dirige directamente a la respuesta que Infantino y el secretario general Mattias Grafström ofrecieron tras la reunión de crisis llevada a cabo en Rabat. La FIFA reconoció “errores” en el proceso de creación del FFE y pidió disculpas por la manera en que se gestionó la iniciativa. Sin embargo, UEFA, AFC y Concacaf consideran que resumir lo sucedido a un problema de comunicación es insuficiente.
“Lo que el fútbol presenció fue una falla de criterio”, afirman. Además, advierten que avanzar con una propuesta de tal magnitud, “sin una consulta significativa” y con un calendario apretado que limitaba el tiempo de análisis de las asociaciones miembros, no fue un mero descuido, sino una acción que, según las tres confederaciones, “tenía como objetivo limitar el escrutinio”.
La carta también cuestiona el contenido del proyecto en sí. Para los firmantes, no es suficiente con reconocer fallos en el procedimiento: la FIFA debería admitir que intentar vender una parte del Mundial fue “una profunda falla de criterio” y un quiebre de confianza con las instituciones a las cuales la organización debe servir.
El reclamo más concreto se centra en el futuro de la investigación. La FIFA ha anunciado una revisión y presentará un informe ante su Consejo, pero UEFA, AFC y Concacaf sostienen que esto no asegura la independencia necesaria y solicitan que el análisis sea realizado por un tercero completamente neutral. “La administración de la FIFA no debería tener ningún rol en la revisión”, puntualizan.
La reunión de Rabat también quedó bajo la lupa. Las tres confederaciones destacan que, de acuerdo a la propia carta emitida posteriormente por la FIFA, no estuvieron presentes miembros del Consejo ni representantes de las asociaciones nacionales, solo un funcionario electo y el resto provenía de la estructura ejecutiva de la FIFA.
“Esto solo refuerza nuestras preocupaciones y representa una continuidad del mismo patrón de conducta que nos ha llevado hasta este momento”, advierten. Y lanzan una de las afirmaciones más contundentes del documento: “No es la conducta de un custodio del juego, sino de alguien que cree que el juego le debe responder a él”.
La ofensiva se produce después de la definitiva cancelación del FFE, que contemplaba la creación de una compañía con un valor de aproximadamente 20.000 millones de dólares y la intención de atraer hasta 4.200 millones de dólares mediante la oferta de una participación minoritaria a inversores privados. Este proyecto ya había generado un creciente rechazo entre diversas confederaciones, federaciones y actores del fútbol a nivel mundial.
Sin embargo, la controversia ha trascendido el ámbito del proyecto comercial. Aunque el FFE ha sido desechado, la crisis institucional sigue vigente. UEFA había señalado que las disculpas de Infantino no eran suficientes y que continuaba su pérdida de confianza en el presidente de la FIFA. Esa postura ha sido formalmente respaldada por AFC y Concacaf.
La declaración conjunta también tiene un matiz electoral. Infantino busca su cuarto mandato en las elecciones programadas para marzo de 2027 y, hasta ahora, no tiene un rival confirmado. La fecha límite para presentar candidaturas es el 18 de noviembre. La aparición de un bloque conformado por tres confederaciones plantea un panorama completamente diferente en caso de que surja un candidato dispuesto a competir con él.
El escenario, no obstante, sigue siendo incierto. África ha dado un respaldo unánime a Infantino, mientras que la Conmebol también ha apoyado su candidatura, aunque había rechazado el proyecto FFE. Además, Argentina y México han expresado públicamente su respaldo al dirigente. Por lo tanto, la disputa no solo se centra en quién se opone al proyecto anulado, sino en quién mantiene la confianza necesaria para liderar la FIFA.
La carta de este lunes envía un mensaje claro: para UEFA, AFC y Concacaf, la crisis no concluye con el retiro del FFE ni con las disculpas de Infantino. Lo que ahora se debate es el ejercicio del poder dentro de la FIFA y la confianza en quien se encuentra al frente de su presidencia.
“El liderazgo en el fútbol no es una posesión”, advierten las tres confederaciones. “Es un deber de servicio a la familia del fútbol que le confió esa responsabilidad”.









