Messi relató que, tras cada partido, anhelaba el mensaje de su padre y sentía profundamente su ausencia. “Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad”, confesó el jugador. Pese a las adversidades, su meta era avanzar lo más lejos posible en el torneo, esperando que su padre tuviera tiempo de recuperarse y asistir a algún encuentro en vivo.
El astro argentino compartió su deseo de llegar a la final para que su padre pudiera viajar y estar presente en ese momento. Sin embargo, aunque el equipo logró alcanzar el partido decisivo, su padre no pudo estar en las gradas. “Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien”, expresó Messi sobre el esfuerzo que realizó durante el torneo.
Al regresar, Messi recordó que su padre creía que la Selección había perdido la final en la tanda de penales. No pudieron hablar sobre lo ocurrido ni disfrutar plenamente de la experiencia. “No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido”, narró el capitán.
Finalmente, Messi admitió que, una vez más, su padre tenía razón: “Tenía que estar y jugarlo.”









