Entre los indicadores que resaltó, Gutiérrez mencionó siete acciones comunes: correr por toda la casa, comer sin estar alerta, descansar panza arriba, elegir diferentes rincones para dormir, buscar el contacto con sus cuidadores, saludar al despertar y revolcarse sobre sí mismo.
Uno de los comportamientos más notables es la tendencia del gato a correr, saltar y trepar en distintos lugares de la casa. Esta conducta, popularmente conocida como “hora loca” o “hora Warner”, suele ocurrir durante unos minutos y puede repetirse todos los días. Según Gutiérrez, si el felino se mueve con la cola y las orejas erguidas, es una clara señal de que se siente seguro y disfruta de su entorno.
Otra señal significativa se presenta durante la hora de la comida. Un gato que come de manera tranquila y sin estar constantemente alerta demuestra que se siente a gusto en su espacio. Por el contrario, si se muestra inquieto o intenta ocultarse mientras come, podría no estar completamente seguro de su entorno.
Dormir panza arriba es otro indicativo de confianza. Como el abdomen es una zona vulnerable para los gatos, mostrarlo mientras descansan puede ser una señal de que se sienten protegidos y en un lugar seguro. “Si un gato se acurruca para dormir de manera relajada, indica que no tiene nada que temer”, comentó el veterinario.
Los felinos suelen dormir hasta 16 horas al día. Si eligen descansar en varios rincones de la casa, incluso en lugares abiertos o cercanos a sus cuidadores, es una señal de que consideran su hogar un lugar seguro. También pueden optar por esconderse en un armario debido a que les agrada el olor del lugar o porque les resulta cómodo, lo que no siempre implica que sientan miedo.
Entre las conductas que denotan bienestar, se encuentra la de acostarse sobre sus cuidadores y adoptar posturas inusuales. Gutiérrez describe esta actitud como la de un “gatito de peluche”, donde el animal busca el contacto y se siente a gusto descansando junto a una persona de confianza.
Sin embargo, cada gato tiene su propio modo de expresar afecto. Algunos prefieren dormir sobre sus cuidadores, mientras que otros optan por mantenerse cerca sin necesariamente estar en contacto físico. La falta de un comportamiento específico no indica necesariamente que el gato esté incómodo o que carezca de un vínculo cercano con su dueño.
Si un gato recibe a su cuidador al despertar o cuando regresa a casa, puede estar buscando interacción y dejando en claro su familiaridad con esa persona. Seguir a alguien por la casa, maullar para atraer su atención o esperar en la puerta son otras acciones que pueden reflejar el vínculo que el felino tiene con su cuidador.
Finalmente, revolcarse sobre el lomo puede ser una clara señal de bienestar y tranquilidad. Al realizar este movimiento, el gato puede exhibir su panza, adoptando una postura relajada que es coherente con la confianza que siente en su entorno.









