Este desempeño favorable se vio respaldado por una mayor actividad industrial. Entre enero y junio se procesaron 2,874 millones de toneladas de girasol, un volumen que superó en un 29 por ciento el registrado en el mismo período de 2025. En marzo, la molienda alcanzó un récord histórico de 567.144 toneladas.
Las perspectivas para la campaña 2026/27 también son positivas. De acuerdo con las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie dedicada al cultivo alcanzará los 3 millones de hectáreas, lo que representaría un crecimiento del 5,3 por ciento en comparación con el ciclo anterior.
Sin embargo, esta expansión presenta notables diferencias regionales. Se estima un aumento del 15 por ciento en la Cuenca del Salado, del 14 por ciento en el oeste bonaerense y en el norte de La Pampa, y del 11,1 por ciento en el NEA. También se anticipan progresos en el sudeste y centro de Buenos Aires. Por el contrario, se espera una disminución en el centro-norte de Santa Fe, San Luis, la zona núcleo norte, Entre Ríos y el centro-norte de Córdoba, en gran medida debido a la competencia del maíz.
El contexto internacional emerge como otro factor favorable. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta una producción mundial de 62,62 millones de toneladas para 2026/27, lo que implica un aumento del 13,8 por ciento. Para Argentina se estima una cosecha de 8 millones de toneladas, un 6,7 por ciento superior a la campaña anterior.
A pesar del crecimiento en el ámbito local, la mayor oferta proveniente de Rusia y Ucrania intensificará la competencia. En consecuencia, la participación argentina en el comercio mundial de aceite de girasol podría descender del 14,3 al 13,1 por ciento.









