La investigación realizada por los fiscales Herlan Rodríguez Cuevas y Yolanda Aguilera Lijerón indica que los hechos se originaron el 7 de agosto, cuando un individuo identificado como Enrique Huanca se puso en contacto con Beller a través de WhatsApp, afirmando poseer información comprometedora sobre el expresidente Evo Morales. Posteriormente, la fiscalía sostiene que se planificaron encuentros que no se concretaron hasta que Cerimedo presionó a su pareja para que acudiera al hotel, prometiéndole el envío de guardias armados para su seguridad y llamándola desde La Paz para confirmar su asistencia.
La acusación destaca que, ante la negativa inicial de Beller de salir del hotel, Cerimedo insistió para que los contactos llegaran al lugar. Pocos minutos después, dos sicarios armados disfrazados de repartidores de delivery atacaron a Beller a balazos en la entrada del hotel, robándole su teléfono celular antes de escapar en una motocicleta que posteriormente fue recuperada por las autoridades.
Entre las pruebas presentadas por la fiscalía se incluyen comunicaciones digitales, un registro fotográfico del lugar del ataque y las llamadas telefónicas que, según los investigadores, evidencian a Cerimedo supervisando los desplazamientos de la víctima esa noche. Además, señalaron que el mismo 17 de agosto, Cerimedo había adquirido un pasaje hacia Buenos Aires y que fue arrestado horas más tarde en el aeropuerto Viru Viru mientras intentaba abandonar el país.
En cuanto a la situación de Nadia Beller, la acusación sostiene que se encontraba embarazada de cuatro semanas en el momento del ataque, y que ese embarazo no deseado habría sido un factor determinante en el incidente. La fiscalía describe un “conflicto personal en la pareja” y argumenta que Cerimedo ejercía sobre Beller un control y violencia progresiva.
Dentro de este contexto, se citó un intercambio previo entre ambos en el que Beller habría cuestionado a Cerimedo: “¿por qué insistes en que vaya si lo que quieres es deshacerte de mí?”. Se informa que fue la propia víctima quien le proporcionó a Cerimedo el contacto de Huanca para que lo investigara, sin que este tomara acción al respecto.
Ante la formalización de la acusación, Cerimedo debía presentarse ante un juez boliviano para la lectura de los cargos. Los fiscales solicitaron que se mantenga su detención, ya sea mediante prisión preventiva indefinida o mediante una detención preventiva de hasta 180 días, que es el máximo permitido por la legislación del país.









