El sector de alimentos y bebidas está experimentando una desaceleración aún más pronunciada, con un aumento estimado de menos del 1,5% en agosto. Esto permitiría que los ingresos supere gradualmente la tasa de incremento de la canasta básica, lo que debería tener un impacto positivo en las futuras mediciones del índice de pobreza.
De acuerdo con la última Encuesta Permanente de Hogares, la pobreza en Argentina se ubicó en un 28,6% en el último trimestre de 2025.
El índice de pobreza superó el 40% tras la devaluación de diciembre de 2023, que algunos atribuyen a decisiones del gobierno. Otros consideran que esa medida solo evidenció un ajuste cambiario que estaba contenido, dado que el aumento de precios ya era inminente.
No está claro si una eventual reducción adicional de la pobreza, que se anticipa para la primera mitad de 2026, beneficiará las perspectivas electorales del Presidente en su búsqueda de reelección. En el caso de Mauricio Macri, la pobreza había descendido al 25,7% en 2017 y el gobierno logró un amplio triunfo en las elecciones legislativas de ese año.
Sin embargo, el procesamiento de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares y estudios de la UCA para el primer trimestre de 2026 indican que la tendencia a la baja se interrumpió, registrando un repunte que podría llevar el índice a alrededor del 30%. El estudio conocido como “nowcast” de la Universidad Torcuato Di Tella prevé que el consolidado del semestre completo se situará cerca del 31,6%. El dato del Indec para el primer trimestre de 2026 será divulgado el 24 de septiembre.
La urgencia del Gobierno por seguir controlando la inflación mientras reduzca los niveles de pobreza podría ser un indicio de que los ajustes cambiarios serán poco perceptibles en los próximos meses. En agosto, el dólar mayorista aumentó poco más del 1% y volvió a estar por debajo del índice de precios proyectado para el mes.
Uno de los problemas laborales más severos en Argentina es el de aquellos que, a pesar de contar con empleo, no perciben ingresos suficientes para cubrir la canasta básica mínima de bienes y servicios, utilizada como referencia para la medición de la pobreza. Este fenómeno es resultado de tendencias que han persistido durante décadas, como la disminución del poder adquisitivo de los ingresos laborales y la creciente precarización del trabajo.
Desde 2018, ha habido un aumento constante en la incidencia de la pobreza entre los trabajadores. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el porcentaje de trabajadores que residen en hogares en condición de pobreza se ha más que duplicado entre los primeros trimestres de 2017 y 2024, pasando del 18,9% al 44,6%.
Un informe del Ministerio de Capital Humano destaca que “para el primer trimestre de 2026 (último dato disponible), el 20,6% de la población ocupada se encontraba bajo la línea de pobreza, lo que representa una caída de 24 puntos porcentuales en comparación con el mismo período de 2024 y una reducción de 8 puntos porcentuales respecto al primer trimestre de 2023.” La cartera que dirige Sandra Petovello estima que más de un millón y medio de trabajadores han superado el umbral de pobreza durante este tiempo.









