Varios especialistas apuntan que este comportamiento, denominado eliminación inadecuada, puede relacionarse con factores que van desde el propio arenero hasta cuestiones de estrés o problemas de salud. Según la Universidad de Cornell, las causas pueden incluir rechazo a la caja, a las piedritas o a la ubicación del arenero.
Los gatos son generalmente exigentes con el lugar donde realizan sus necesidades. Un arenero pequeño, sucio, cubierto o situado en una zona de mucho tránsito puede hacer que prefieran otros lugares.
El Grupo de Especialidad en Medicina del Comportamiento de AVEPA menciona que algunos gatos pueden desarrollar aversión hacia la textura de las piedras o su fuerte olor. Otros, en cambio, evitan areneros que se encuentran en áreas ruidosas o donde han tenido conflictos con otros animales.
En este contexto, la veterinaria Laura Londoño enfatiza la importancia de observar las preferencias del felino. “Recuerda que la mayoría prefiere areneros descubiertos. Analiza qué situaciones le están incomodando”, aconsejó la especialista.
Las recomendaciones más comunes incluyen usar una bandeja amplia y sin tapa, optar por piedras sin fragancia, limpiar los desechos a diario y ubicar el arenero en un lugar tranquilo y accesible.
Sin embargo, el problema no siempre radica en el arenero. La emisión de necesidades fuera de este puede estar asociada a enfermedades urinarias, trastornos digestivos o molestias articulares.
La veterinaria Cathy Lund advirtió que los cambios en esta rutina pueden reflejar problemas de salud. “Cualquier alteración que afecte el bienestar de un gato puede modificar sus hábitos de higiene”, afirmó la experta en felinos.
Por esta razón, si el gato comienza a mostrar este comportamiento de manera repentina o persistente, es aconsejable consultar a un veterinario antes de suponer que se trata de una mala conducta.
Si el gato sigue haciendo sus necesidades fuera del arenero, es útil observar en qué momentos y en qué lugares ocurre esta conducta, ya que esos detalles pueden ayudar a identificar la causa subyacente. Adicionalmente, se recomienda evitar los castigos, ya que pueden incrementar el estrés y agravar el comportamiento.
Además de mantener la bandeja limpia y en un entorno tranquilo, en hogares con varios gatos es recomendable tener más de un arenero para disminuir posibles conflictos y ofrecer a cada animal diferentes opciones.
Si, a pesar de implementar estos cambios, el problema persiste, la consulta veterinaria se vuelve esencial para descartar problemas de salud y evaluar posibles factores de estrés o conductas que estén causando el rechazo.









