Así, el presidente del partido amarillo comenzará hoy de 9 a 12 una cumbre con legisladores provinciales de diversas partes del país, con el propósito de fortalecer la presencia territorial y recuperar los espacios de coordinación interna que se desvanecieron tras el enfrentamiento entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta hace tres años. Es relevante señalar que ninguno de ellos forma parte del esquema del PRO en la actualidad.
La reunión será conducida junto a la vicepresidenta del partido, Soledad Martínez, y el secretario general del PRO, Fernando De Andreis, quien ha tomado un papel protagónico en el regreso a la arena política del expresidente. El objetivo principal es relanzar la mesa federal de coordinación parlamentaria y el Foro Federal de Legisladores Provinciales, estructuras que perdieron relevancia durante la última campaña presidencial debido a los conflictos internos dentro del partido.
Desde la alta dirección del PRO sostienen que ha llegado el momento de reinstaurar espacios permanentes de colaboración política entre los diputados y senadores provinciales para fortalecer la representación del partido en las provincias y coordinar posturas legislativas compartidas. Este proceso también busca establecer una nueva identidad para el PRO, a fin de evitar que sea absorbido por tendencias contrarias, como ocurrió en 2025.
Una de las primeras discusiones se centrará en quién liderará ese foro y si se mantendrá el esquema histórico que favorecía a los líderes del interior, con el objetivo de evitar una concentración de poder en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia homónima.
La reconstrucción del partido se da en un contexto de dilemas estratégicos debido a la llegada de Javier Milei al poder. En la dirección del PRO son conscientes de que una parte significativa de su electorado apoya al gobierno nacional y espera que el partido se alinee con las reformas impulsadas por la Casa Rosada. No obstante, también argumentan que es vital mantener una voz propia para señalar fallas en la gestión y marcar diferencias cuando sea necesario.
Este delicado equilibrio se erige como uno de los desafíos más importantes en esta nueva etapa. Dentro del macrismo se entiende que, si el PRO se abstiene de expresar sus posiciones, ese espacio será ocupado por sectores de la oposición. Al tiempo que intentan evitar la asociación con una lógica de continua confrontación con la administración actual.
En un extenso editorial en su boletín, la presidenta de la Fundación Pensar, María Eugenia Vidal, recordó esta semana el origen del PRO en un contexto de “cambio cultural enorme, quizás uno de los más profundos de las últimas décadas”, destacando el impacto de las redes sociales y la evolución hacia “una sociedad mucho más horizontal y menos estructurada alrededor de jerarquías tradicionales”.
“Hoy estamos otra vez frente a un cambio de época -afirmó Vidal-. Uno distinto, más acelerado, más incierto, más duro en muchos sentidos, pero igual de profundo”. Por eso, parte de la estrategia para recuperar la competitividad perdida en 2023 requiere una reinterpretación del contexto actual que no comprometa sus valores fundamentales.
“Sería un error enorme creer que el PRO puede atravesar este momento simplemente defendiendo lo que fue o refugiándose en una identidad vacía. Si queremos seguir siendo parte del cambio, tenemos que volver a entender el tiempo que nos toca vivir









