Aunque la recuperación ha permitido al oficialismo presentar un panorama de crecimiento económico y un aumento en las exportaciones, así como una cierta estabilización macroeconómica después del ajuste inicial, análisis de diversas consultoras privadas empiezan a señalar una tendencia preocupante.
La economía se mantiene en crecimiento –y tiene potencial para seguir haciéndolo–, pero cada vez son menos los sectores que están realmente impulsando esta mejora.
Este diagnóstico se desprende del último Índice Líder de la Universidad Di Tella, que busca prever cambios en el ciclo económico. En abril, este índice exhibió una caída mensual del 1,77%. Más allá del descenso puntual, lo que llamó más la atención de los economistas fue el deterioro del llamado “Índice de Difusión”, que mide cuántos componentes están realmente contribuyendo al crecimiento.
En solo dos meses, este indicador mostró un cambio significativo: en febrero alcanzó el 80%, en marzo disminuyó al 60%, y en abril cayó hasta un bajo del 20%. En términos más claros: la recuperación económica está comenzando a mostrar signos de estrechez.
El informe de Di Tella muestra que el crecimiento económico empieza a concentrarse en unos pocos sectores. De las diez variables que componen el índice, únicamente dos mostraron avances considerables en abril: el precio FOB de la soja y la recaudación del IVA en términos reales, mientras que los demás componentes evidencian señales de desaceleración o retroceso.
El índice incluye variables relacionadas con el consumo, la industria, el despacho de cemento, la producción siderúrgica, el mercado financiero y la confianza del consumidor. La imagen que se va configurando es la de una economía que, si bien continúa creciendo, lo hace sustentada en pilares cada vez más específicos: agro, energía, exportaciones, intermediación financiera y algunos servicios puntuales.
Paralelamente, los sectores vinculados al mercado interno muestran una recuperación más errática. Este fenómeno también ha sido mencionado en otros informes recientes.
Varios analistas han comenzado a indicar que gran parte del crecimiento de la actividad proviene de áreas con un fuerte perfil exportador o que generan divisas, como Vaca Muerta, minería y agroindustria. Esto ayuda a mantener el superávit comercial y la acumulación de dólares, contribuyendo a cierta estabilidad cambiaria, pero no necesariamente significa una recuperación homogénea en toda la economía.
El estudio de Di Tella no asegura que Argentina esté nuevamente en recesión; de hecho, el EMAE oficial ha mostrado mejoras notables en los meses recientes, atenuando algunos de los temores surgidos a inicios del año. Sin embargo, el índice sigue apuntando a una alta probabilidad, del 88%, de que se abandone la fase expansiva en los próximos meses.
Los analistas destacan que no basta con que la economía crezca en términos generales; también es crucial cuántos sectores participan verdaderamente en esa recuperación.
Una economía sustentada en pocos motores puede exhibir buenos indicadores macroeconómicos mientras convive con: un consumo débil, un empleo privado más lento, caídas en ciertos sectores industriales y desafíos persistentes para muchas actividades dirigidas al mercado interno.
Algunas consultoras han comenzado a denominar esta dinámica como una recuperación “concentrada”. En uno de sus informes recientes, Suramericana —la consultora asociada al exministro Martín Guzmán— afirmó que la economía argentina enfrenta una situación “peculiar”, donde coexisten la actividad en recuperación, el crecimiento de las exportaciones y la estabilidad cambiaria, junto con una disminución de los ingresos fiscales en términos reales.
Según esta investigación, buena parte del crecimiento actual se sustenta en sectores con alto perfil exportador y generadores de divisas, como energía, minería y agroindustria, mientras que otras actividades más relacionadas con el empleo urbano y el consumo interno continúan mostrando rendimientos más débiles.
El informe también señala que el sector energético ya representa casi la mitad del superávit comercial de Argentina y que Vaca Muerta ha comenzado a adquirir un rol estructural en la macroeconomía nacional. La tendencia que está surgiendo entre los economistas es que la recuperación es real, pero su composición es distinta en comparación con otros ciclos expansivos: menos dependiente del mercado interno y más ligada a sectores exportadores, financieros y de generación de divisas.









