El pasado jueves en Mendoza, el jefe de gabinete Manuel Adorni destacó por su amabilidad durante la inauguración del significativo parque solar El Quemado, donde compartió el evento con el gobernador radical Alfredo Cornejo, un firme aliado del Gobierno, tanto en el Congreso como en otros ámbitos. Sin embargo, observadores astutos de la política provincial notaron que el intendente de Las Heras, Francisco Lo Presti, antes de la llegada de Adorni, hizo un pedido directo y sin rodeos: que el jefe de gabinete diera un paso al costado. “Me parece que Adorni debería evitar estos actos públicos, pero son decisiones del Gobierno nacional”, expresó Lo Presti en una entrevista radial. Lamentó la ausencia del Presidente, resaltando la importancia del evento a nivel nacional, y añadió que Adorni “debería presentar una renuncia indeclinable antes de esperar que el Presidente se la pida”. A pesar de su postura, políticos cercanos al gobernador mencionaron que Lo Presti, quien se mantuvo alejado del escenario, “es nuestro” en términos de alineación política, aunque no respaldaron públicamente su solicitud contundente. El exjefe de Gabinete Guillermo Francos reflexionó sobre su salida del gobierno de Javier Milei, sin descartar un eventual retorno a la política tras su renuncia en noviembre de 2025. “Es muy difícil saber dónde va a jugar uno. A los que nos gusta siempre esperamos poder seguir haciéndolo”, comentó en diálogo con José del Río. “Yo cumplí una etapa y el Presidente entendió eso. Pero no importa que esté o no en la función, yo creo en la transformación. No me planteo volver como una posibilidad, pero hay esperanza de seguir haciendo política”, añadió Francos. Tras un par de meses en segundo plano, Javier Milei ha decidido volver a tomar la iniciativa, enfrentando a sus críticos con su estilo combativo habitual, aunque ahora lo hace desde una base más frágil y dividida. Esta crisis interna ha alcanzado niveles excepcionales en los últimos días. En el seno del Gobierno, hay esperanzas de que el Mundial de Fútbol, que comenzará el 11 de junio, sirva como un “anestésico” o “una bocanada de aire”, según la persona con la que se converse. Esta expectativa se centra en que el torneo se extenderá durante más de un mes, lo que podría proporcionar un respiro en medio de la turbulenta situación que enfrenta el Gobierno desde hace 70 días.









