Pocas experiencias pueden transformar la vida de alguien en un instante como ganar la lotería, lo que le ocurrió a Kristen Moriarty al descubrir que había acertado todos los números y se había convertido en la única ganadora de un premio de 83,5 millones de dólares. Sin embargo, su euforia fue efímera. Esta mujer, viuda y madre de dos hijos, había adquirido los números a través de una aplicación que actuaba como intermediaria. Una semana después del sorteo, las autoridades de Texas anunciaron medidas en contra de este tipo de servicios y el cobro de su millonario premio se suspendió. La historia comenzó el 17 de febrero de 2025, cuando Moriarty compró 20 dólares en boletos para Lotto Texas utilizando Jackpocket, en vez de acercarse a un establecimiento autorizado. El proceso era sencillo: el usuario seleccionaba sus números desde su celular y la empresa intermediaria se encargaba de adquirir físicamente el boleto en un comercio autorizado. Aquella noche, uno de los boletos de Moriarty coincidió con los seis números ganadores, convirtiéndola en la única ganadora del pozo de 83,5 millones de dólares. No obstante, surgió un inconveniente cuando intentó reclamar su premio. Las autoridades de Texas estaban revisando a los servicios intermediarios de lotería, ya que uno de los principales reclamos era que podían facilitar la compra masiva de boletos, complicando el control de ciertas operaciones. Una semana después del exitoso sorteo, la Comisión de la Lotería de Texas informó que tomaría acciones contra estos servicios y, cuando Moriarty buscó recibir su dinero, el pago se detuvo. Moriarty insistió en que había adquirido su boleto de manera legítima y no había infringido ninguna normativa. Con el tiempo, esta situación comenzó a impactarla emocionalmente. “Simplemente estoy enfadada”, afirmó en medio de su espera por una solución. El conflicto escaló hasta los tribunales. En mayo de 2025, la ganadora presentó una demanda contra la Comisión de la Lotería de Texas y su director ejecutivo interino, Sergio Rey, buscando que le entregaran el premio. Finalmente, la historia culminó de manera favorable para Moriarty. Tras casi seis meses de disputas, las partes llegaron a un acuerdo y la mujer obtuvo acceso a su dinero. Sin embargo, no recibió la totalidad de los 83,5 millones de dólares inicialmente anunciados, ya que esa cifra correspondía al monto total en caso de elegir pagos anuales. Moriarty decidió recibir el monto en efectivo de una sola vez, que alcanzó los 45.889.188,92 dólares antes de impuestos. Sobre esa suma, se aplicaron unos 11 millones de dólares en retenciones fiscales federales, y finalmente, la ganadora recibió aproximadamente 34,9 millones de dólares. La historia de Moriarty también tuvo un componente personal significativo, dado que había perdido a su marido y pensaba usar parte del premio para honrar su memoria a través de una beca y la creación de un santuario para animales. Así, lo que comenzó como una inversión de tan solo 20 dólares se transformó en un premio multimillonario y en una prolongada lucha legal.









