El incidente ocurrió frente a la vivienda que habían alquilado. En ese momento, Cristian Vázquez (44) y su esposa, Marcia Miranda (33), estaban preparando el almuerzo después de disfrutar de una caminata en la playa recolectando caracoles.
El hermano de Cristian los llevó en auto y luego regresó a Trelew tras ayudar a montarle una caña de pescar a su hijo mayor, Lorenzo (10).
Cerca de las 14, mientras Lorenzo jugaba con una prima en la playa, Alma se unió a ellos.
“Tené cuidado con el perro”, le advirtió su madre, en referencia al ovejero alemán de la propietaria de la casa contigua, que había intimidado a la familia al llegar y cuya fama de ser “muy bravo” ya era conocida.
La mujer abrió el portón, y Alma se dirigió a la playa. Diez minutos más tarde, Cristian salió y se encontró con una escena desgarradora: su hija yacía en la calle. Al principio, pensó que había sido atropellada, pero al acercarse se dio cuenta de que había sido atacada por un perro.
“Estaba a tres metros del portón. Cuando la levanté, comencé a gritar, pidiendo a mi esposa que llamara a una ambulancia”, relató Vázquez.
“La senté en un banco y le hice RCP. Noté que tenía una herida grande en el cuello, un agujero enorme; le había roto la tráquea. En ese momento, comprendí que mi hija estaba muerta”.
“¡Me la mató un perro! ¡Me la mató un perro!”, gritó el padre en estado de desesperación.
Por la zona deambulan algunos perros callejeros. Uno de ellos, un mestizo, fue identificado por los investigadores como el presunto atacante. La Policía lo nombró “Perejil”, y la comunidad de Trelew se movilizó para señalar que no es el responsable de la muerte de Alma, un argumento compartido por los padres de la niña.
El animal fue judicializado y enviado a un refugio local. Se le asignó un grupo de abogados para su defensa.
“Mi esposa en un momento olvidó llevar el puré de tomate. Estábamos cocinando tallarines y se fue a comprar al kiosco con nuestro hijo y mi sobrina. Ese perrito la siguió y regresó con ella”, contó Cristian.
Tras el ataque, el padre recuerda haber visto a “Perejil” sentado calmadamente, cerca de una figura religiosa.
“No lo vi manchado de sangre, aunque después la fiscalía me mostró un video donde el perro tenía sangre en el pecho. No lo vi así y mi hija ya había fallecido”, enfatizó.
A raíz del suceso, se realizaron marchas en solidaridad con “Perejil”. La investigación está a cargo de la fiscal jefe de Rawson, quien no ha respondido a los requerimientos de información.
Además, la Fiscalía Ambiental ha estado involucrada en el caso, junto con un veterinario para realizar pericias y recolectar muestras del animal que se enviaron a un laboratorio en La Plata.
Vázquez expresó su indignación porque, según él, “se está dando más importancia a un perro que a la víctima, que es mi hija”. Aseveró que se ha minimizado su dolor familiar, al mostrar una foto del perro junto a su hija, y argumentó que: “Fue de muy mal gusto, muy ordinario, nos clavaron un puñal”.
“Creo que ese perro no le pudo haber causado la herida mortal a mi hija. Requerimos que se analice el manto negro de la propiedad de al lado. Debió tratarse de un perro grande para que ocurriera algo así. No puede haber sido ese que señalaron desde el inicio”, subrayó.
También mencionó que uno de los inquilinos de la casa vecina aseguró tener seis cámaras de seguridad, pero “la única grabación que se presentó es la que no muestra el área donde sucedió el ataque”.
“Esas inconsistencias indican que la investigación sigue siendo insuficiente”, afirmó.
Criticó además la reacción de la mujer propietaria de la casa. Al ser informada del ataque, lo primero que dijo fue: ‘Mi perro está encerrado’, sin preguntar por el estado de Alma.
“La semana pasada nos llegó la campera del jardín de mi hija, fue la que dejó en salita roja”, compartió Vázquez, notablemente afectado.
El abogado Oscar Marinao Toledo, quien representa a la familia, reafirmó que Vázquez es conocedor de los temas de caza y su testimonio es valioso. “Son indicios que deberían ser considerados en la investigación, y esto ha sido presentado a la fiscalía junto con otras sugerencias”, resaltó, incluyendo la realización de peritajes a otros perros.
El letrado criticó la falta de acceso a la información completa del expediente. Vázquez está convencido: “Vi la herida de mi hija y sé que ese perro no le pudo haber hecho eso”.
En cuanto al perro actualmente en el refugio, sus defensores sostienen que haberlo mantenido en una jaula podría haber afectado su comportamiento, lo que podría influir en los análisis futuros. Una abogada del caso señaló que “el maltrato animal es una realidad” y pidieron ser considerados parte querellante, un pedido que les fue denegado.
La jueza ha prohibido la difusión de imágenes de “Perejil” en su traslado al refugio, buscando proteger a la familia de Alma.
La representante de una organización comunitaria subrayó que si ese perro realmente atacó a la niña, lo primero que tendría que estar manchado de sangre sería su boca. “Este perrito fue víctima del abandono. Durante dos meses en Playa Magagna, recibió comida y nunca mostró un comportamiento agresivo. Queremos ser la voz de Perejil, un ser sintiente que tiene derechos”, concluyó.
Durante las marchas, en las que participó la madre de la niña, se lee en algunos carteles: “Justicia por Alma y Perejil. Free Perejil. Basta de esta justicia corrupta”, y resaltaron: “Perejil es inocente”.









