El implicado es un comerciante de 46 años. Según las autoridades, abandonó la conservadora en una zona pública del Aeropuerto Jorge Newbery, lo que desencadenó la activación del protocolo antiexplosivos y el desalojo del hall de partidas, así como demoras en algunos vuelos debido a la presencia del paquete sospechoso.
Las investigaciones a través de las cámaras de seguridad revelaron que el arrestado sacó la caja de telgopor de una camioneta y la llevó al hall de la terminal. Luego la manipuló antes de salir con ella y dejarla en la pérgola, donde finalmente fue hallada e inspeccionada por las fuerzas policiales. Se encontraba vestido con un jean azul y un buzo claro con capucha.
El hecho tuvo lugar el 19 de agosto, en la vereda de llegadas nacionales, y fue reportado por personal policial. La caja presentaba una cinta con el logo de la clínica “Suizo Argentina” y una nota pegada en su tapa que decía “Migraciones (secuestro) el nombre de una mujer (Abogada (¿”Respetable”???) de Bariloche”.
Tras la intervención del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales (GEDEX), se determinó que el objeto no contenía explosivos, sino que al abrirlo se encontró un riñón animal con hielo. Las pericias también confirmaron que no se trataba de un órgano humano.
Con el transcurrir de las horas, la Policía de Seguridad Aeroportuaria reconstruyó el itinerario del hombre. Rastrearon el vehículo del sospechoso hasta Ciudad Universitaria, aunque la calidad de las grabaciones impidió identificar la matrícula.
Simultáneamente, gracias a los datos manuscritos en la tapa de la caja, lograron identificar a la mujer mencionada. En su declaración, confirmó el hallazgo y explicó que un amigo le había enviado un video con esa caja, en el contexto de “una broma particular”.
Como parte de la investigación, se localizó al sospechoso en la localidad bonaerense de Berisso, donde reside. Se realizó un allanamiento que culminó con su captura y el secuestro de su teléfono celular y otros elementos relevantes para la causa.
El detenido fue puesto a disposición del Juzgado Criminal y Correccional Federal 8, bajo la dirección de Marcelo Martínez de Giorgi, quien decidió dejarlo en libertad con una medida cautelar de embargo de 8 millones de pesos para cubrir los costos derivados del operativo.









