A través de diversos grupos en Facebook, varios usuarios han manifestado su preocupación por las cancelaciones y han instado a la comunidad a buscar alternativas mientras esperan el reembolso de sus boletos.
“El tema de Spirit complicó a muchos usuarios, sobre todo en Estados Unidos”, comentó el agente de viajes Daniel Puddu. También mencionó que todavía se pueden conseguir vuelos desde Miami, pero a precios elevados. “Ir desde Miami a Kansas y regresar de Dallas a Miami, en la actualidad con una compañía que no sea low cost, no cuesta menos de US$1000”, detalló. En este contexto, sugirió que, si se asiste a los tres primeros partidos, podría ser más conveniente alquilar un auto en Kansas y devolverlo en Dallas.
Diego Minici, representante de DM Viajes, coincidió en que los vuelos internos en Estados Unidos son costosos y que las opciones de aerolíneas disponibles son limitadas.
Spirit anunció su quiebra el sábado tras no lograr concretar un rescate financiero. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había manifestado su interés en proporcionar asistencia económica para salvaguardar los 17,000 empleos de la compañía, que previamente se había declarado en bancarrota en dos ocasiones durante 2025.
A lo largo de sus 34 años de operación, Spirit conectó Estados Unidos, especialmente Florida, con más de 20 destinos en América Latina y el Caribe, incluyendo México, Colombia, Costa Rica, Honduras, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.
En un comunicado, la matriz Spirit Aviation Holdings comunicó “con pesar que la compañía inició el cierre ordenado de sus operaciones, con efecto inmediato”. La empresa indicó que todos los vuelos de Spirit han sido cancelados, y recomendó a los pasajeros no acudir a los aeropuertos. Asimismo, añadió que su sitio web muestra un aviso que indica que el servicio de atención al cliente ya no está disponible y que gestionará los reembolsos de los boletos adquiridos.
Reconocida por sus aviones amarillos y su modelo de bajo costo, Spirit comenzó a operar en 1992 y se convirtió en un competidor significativo frente a las grandes aerolíneas. Su presidente y director ejecutivo, Dave Davis, había mencionado en marzo que la empresa había llegado a un acuerdo con acreedores para un plan de reestructuración que prometía asegurar su continuidad.
Sin embargo, el incremento del precio del combustible tras el inicio del conflicto en Medio Oriente complicó aún más su situación financiera. “Mantener el negocio requería cientos de millones de dólares adicionales de liquidez que Spirit simplemente no tiene y no podía obtener. Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros deseaba”, concluyó Davis.









