Aunque a primera vista podría parecer que ambos grupos requieren el mismo nivel de refrigeración, la justificación se relaciona con aspectos de conservación, organización de productos y medidas de seguridad alimentaria.
No es que las pastas necesiten un ambiente más frío que los lácteos. Ambos tipos de alimentos pueden ser almacenados bajo refrigeración, pero los supermercados organizan sus cámaras y exhibidores en función de la categoría del producto, su rotación en las ventas, su presentación y las condiciones específicas de conservación.
Además, mantener los alimentos separados permite una mejor organización de la mercadería y minimiza los riesgos de contaminación o alteraciones entre los diferentes productos.
Asimismo, el Código Alimentario establece que en las cámaras destinadas a los lácteos no deben almacenarse sustancias ni productos que puedan contaminarlos o afectar sus características originales.
La separación en las heladeras no implica que los lácteos y las pastas frescas sean incompatibles, sino que los supermercados estructuran la exhibición de manera que se conserven adecuadamente ambos tipos de alimentos y se respeten las normativas vigentes para su comercialización.









