El último ciclo de Rodolfo Arruabarrena al frente de Boca Juniors concluyó de manera abrupta en marzo de 2016, tras solo 75 días. Durante su breve mandato, el entrenador se alzó con dos títulos en una misma semana: el Torneo de Primera División y la Copa Argentina, ambos logrados en noviembre de 2015. Tras dejar el club, Arruabarrena emprendió un recorrido por Medio Oriente, con estancias en Emiratos Árabes, Qatar, Egipto y Arabia Saudita, hasta que se oficializó su regreso a la institución de la mano de Juan Román Riquelme, su antiguo compañero en el club y en Villarreal. En su ausencia del fútbol argentino, se han escuchado referencias sobre lo que significa el estilo de Arruabarrena. En una reciente entrevista, el entrenador de 50 años compartió conceptos que vale la pena considerar. Esto es especialmente relevante para el análisis de los laterales, un rol que conoce a la perfección y que le brindó grandes satisfacciones en su etapa como jugador, destacándose con dos goles memorables en la final de la Libertadores 2000 frente a Palmeiras. “Cuando llego a un equipo, veo los laterales. Si tienen un buen uno contra uno, yo me puedo animar a jugar con dos volantes, con un 4-2-3-1. Si son permeables, es decir que pierden más de lo que ganan y los centrales no están cómodos al salir en las coberturas, pongo tres volantes así las ayudas de los interiores son rápidas. Eso si me lo permite el plantel”, analizó el Vasco. Boca cuenta, actualmente, con laterales que se destacan más en ataque que en defensa, siendo Lautaro Blanco una de las figuras más destacadas por el lado izquierdo. Sin embargo, en el costado derecho se presentan dificultades. Marcelo Weigandt y Juan Barinaga alternaron en el puesto durante la gestión de Claudio Ubeda, pero su rendimiento fue tan débil que se recurrió a Malcom Braida, un jugador polifuncional que comenzó como extremo y ha sido utilizado como lateral-volante, aunque su posición natural es la banda izquierda. En este contexto, Arruabarrena ha decidido promocionar a Dylan Gorosito (20 años), quien brilló en la Selección Sub 20 pero tuvo escasas oportunidades en el ciclo anterior. Solo participó en los últimos 15 minutos del encuentro contra Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy, que Boca ganó por 2 a 0 en los 32avos de final de la Copa Argentina. El jugador también estuvo en el banco en otros dos partidos, pero no volvió a ser convocado. “Se proyecta muy bien y creció mucho defensivamente. Habría que verlo con ritmo de Primera”, afirmaron fuentes del cuerpo técnico de Arruabarrena, que han estado siguiendo a Gorosito en la Reserva, donde participó en 11 partidos de la Copa Proyección. Siguiendo los lineamientos de Arruabarrena, ¿se podría adaptar a un sistema 4-2-3-1? Lautaro Di Lollo se siente cómodo en su zona tradicional, mientras que Nicolás Figal podría ofrecer más respaldo en el lateral derecho. Ayrton Costa también ha demostrado capacidad para cubrir el flanco izquierdo al lado de Blanco. En el mediocampo, Leandro Paredes será el pilar fundamental. Con un doble cinco, Milton Delgado se presenta como el acompañante ideal. Si decide utilizar dos mediocampistas interiores, Tomás Belmonte y Santiago Ascacibar son opciones fuertes. Hay suficiente talento en esta área y algunos jugadores podrían buscar nuevos horizontes. La situación de Williams Alarcón, quien fue relegado tanto por Miguel Ángel Russo como por Ubeda, será interesante de observar. En su última experiencia en el Al Taawoun FC, Arruabarrena utilizó inicialmente un sistema 4-3-3 que evolucionó a un 5-3-2. El brasileño Flavio le brindaba la versatilidad necesaria para actuar como carrilero en defensa y como volante en ataque. Para el técnico, el sistema no es lo más importante, sino que se adapta a las características de los jugadores disponibles. Entre un 4-3-3 y un 4-2-3-1 se determinará el esquema táctico que se implementará en Boca. Arruabarrena tiene conocimiento de que Exequiel Zeballos está en proceso de negociar su salida, dado que su contrato vence en diciembre. En caso de optar por un ataque con tres delanteros, la posibilidad de recuperar a Kevin Zenón, que fue considerado prescindible por Riquelme, es una idea que está en mente. Zenón siempre ha mostrado un buen desempeño por la banda izquierda, aunque ha perdido relevancia. Al momento de hacer un balance de su primer ciclo al mando, se destacan tres momentos clave: las eliminaciones ante River en la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015, y la victoria en la Copa Argentina frente a Rosario Central. En el primer torneo, planteó un 4-4-2 con dos delanteros como Jonathan Calleri y Andrés Chávez. En el segundo, implementó un 4-3-3 con Daniel Osvaldo como centrodelantero y dos jugadores en las bandas, Cristian Pavón y Federico Pachi Carrizo. Contra Rosario Central, el esquema fue un 4-3-1-2, con Nicolás Lodeiro como enganche detrás de Calleri y Carlos Tevez. Está claro que se deberá adaptar al plantel existente y que se necesitarán refuerzos, especialmente en una posición fundamental como la de arquero, ante la lesión de ligamentos que mantendrá a Agustín Marchesín fuera de las canchas hasta el año próximo, mientras que Leandro Brey aún necesita competencia.









