El nuevo operador de la firma es Frigorífico Gorina, uno de los principales exportadores de carne vacuna de capital nacional. Esta compañía ha asumido la dirección de la planta mediante un contrato de alquiler de tres meses, que podrá ser renovado, en el contexto del concurso preventivo que atraviesa Frigorífico General Pico desde marzo.
Frigorífico Gorina es dirigido por los hermanos Carlos y Roberto Riusech, quienes representan a la tercera generación familiar de la empresa. Esta firma posee un destacado lugar en el sector, posicionándose detrás de Swift Argentina en volumen de faena y exportación, pero como el mayor exportador nacional. Junto a ellos, el Grupo Lequio también se encuentra entre los principales actores de la industria.
Dardo Loza, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria de la Carne de La Pampa, confirmó la reactivación y ofreció detalles del acuerdo. “Tiene un alquiler por tres meses que lo van a ir renovando”, expresó el dirigente y agregó que la producción comenzó la semana pasada. Loza también aclaró que el plazo de tres meses se debe a “cuestiones legales que hay que resolver con el directorio” en relación al proceso judicial del concurso preventivo. El líder sindical desmintió informaciones que indicaban que solo 200 empleados habían sido reincorporados. “No son 200 personas, son 450 compañeros que ya ingresaron a trabajar”, destacó.
Previo al retorno, la empresa saldó deudas salariales acumuladas durante la inactividad, cancelando los salarios de parte de abril y la totalidad de mayo, lo que habilitó la reanudación de las operaciones. Al momento de finalizar este informe, no se obtuvo respuesta de voceros de la empresa.
Actualmente, la planta opera procesando alrededor de 400 cabezas diarias, dirigidas tanto al mercado interno como a la exportación, con la proyección de aumentar gradualmente esta cifra para estabilizar su actividad en las próximas semanas. La producción se concentra en Trenel, mientras que la instalación de General Pico se encuentra fuera de funcionamiento. Los activos de esta última planta, que incluyen infraestructura y habilitaciones internacionales, han sido identificados como fundamentales para la recuperación de la empresa, según un comunicado de los Lowenstein.
La crisis en Frigorífico General Pico se agravó progresivamente, llevándola al borde del colapso. A finales del año pasado, la compañía suspendió a todo su personal de 450 empleados y redujo su actividad ante un deterioro financiero severo. En los meses siguientes, se desvinculó a 194 trabajadores en sus tres plantas en la provincia, dejando un plantel de poco más de 250 empleados en una situación laboral incierta.
La compañía acumuló deudas que superaban los $34.000 millones y tuvo más de 1.186 cheques rechazados por alrededor de $16.000 millones, lo que evidenció la incapacidad de mantener la cadena de pagos. La caída de exportaciones, el aumento de costos internos y el impacto de la devaluación realizaron un fuerte daño en su estructura económica.
En marzo de 2026, Ernesto “Tito” Lowenstein y su hijo Alan, liderando la empresa que tiene raíces en la participación de Tito como accionista de Quickfood en 1960, solicitaron un concurso preventivo. En su comunicado oficial, describieron el proceso como una medida para “blindar de la mejor manera posible la continuidad de la empresa, preservar las fuentes de trabajo y encauzar de forma ordenada su situación financiera”.
El texto también criticó a un grupo financiero que actuaba como accionista y acreedor, al que se responsabilizó por el fracaso de negociaciones previas. Según el comunicado, dicho grupo bloqueó propuestas que pretendían solucionar la situación, al tiempo que priorizó su propio interés por sobre el bienestar de la empresa. Esta obstrucción, según argumentaron, cerró las puertas a posibles soluciones fuera del ámbito judicial.
Con el concurso preventivo en marcha y la planta inactiva, se generó la necesidad de encontrar un operador que asumiera la gestión, resultando en el acuerdo con Gorina.









